La pasada semana el Senador Chahuán en reunión privada de su colectividad habló mal de su gobierno, pero lo éticamente grave, es que lo hizo molesto, debido a una decisión del Gobierno que afectó a un pariente. Es más, Chahuán va a la justicia por la filtración de sus dichos, eso si que esta conducta tiene un nombre, pero se deja implícita. ¿Esta conducta le habrá servido para lograr ganar las elecciones?
El Ministro Larraín en una reunión privada de su partido político, dijo que la mayoría de los jueces eran de izquierda, aunque todo el mundo político lo sabía, pero nadie lo había hecho público. Verdad aprobada por el Gobierno, ya que éste no lo desmintió y por Parlamento, ya que tampoco lo interpeló.
El  honorable Senador Chahuán y el Ministro de Justicia Larraín, por filtración de sus palabras en una reunión privada, sufrieron las consecuencias que tiene, el hablar por detrás y no cara a cara la ciudadanía. Y como siempre sucede, la verdad más temprano que tarde, sale a la Luz.

La verdad, que hablar por detrás, es muy común en los chilenos, pocos tienen la valentía moral y la honestidad, de decir lo que piensan o creen, pero esta conducta es más propia en el mundo político. De ello deriva la frase “Políticamente Correcto”

Lo más grave de todo, es que la ley fomenta estas nocivas conductas, al condenar con cárcel, a quienes graben y divulguen hechos, que van en perjuicio de la fe pública o los delitos que se cometan en un recinto del Estado o dentro de la propiedad privada.

Un sabio dicho chino dice: “Los políticos por esencia, salvo escasas excepciones, se comportan como él o la infiel, que no quiere perder ni pan ni pedazo”

Por otra parte, la cada vez mas frecuente concurrencia de militares procesados por causas de DD.HH. al tribunal Constitucional por sentirse atropellados en sus derechos y garantías constitucionales revela que algo anómalo esta ocurriendo… ¿Se podrá confiar en un sistema de justicia, donde el que condena es al mismo tiempo el fiscal acusador? 

Eso sucede actualmente en Chile, donde un sistema procesal obsoleto se aplica en la actualidad, a los militares por lo hechos ocurridos hace más de 40 años.

Se trata de un sistema de justicia abusivo y arbitrario que no obedece a los standards modernos, que no asegura las minimas garantias al imputado  y que de caer en manos de un juez vengativo es letal para el afectado.

Es de esperar que el Tribunal Constitucional corrija esta discriminación, a no ser que antes, lo hagan los mismos Tribunales de Justicia. Hecho que se ve muy poco probable, debido a lo aseverado por el Ministro de Justicia, de que la mayoría de los jueces son de izquierda, palabras que no fueron desmentidas por el Gobierno y Parlamento. “El que calla otorga”.

Esta semana también fuimos testigos de la intención de la autodenominada bancada feminista de izquierda, para eliminar los reconocimientos públicos al Senador Jaime Guzmán, es oportuno recordar que al asesinarlo cobardemente, la izquierda apartó a ese hombre que con valentía y fundamentos reivindicó los hechos que legitiman el 11 de septiembre de 1973 y el combate al terrorismo que debió enfrentar el Gobierno Militar.

La izquierda puede intentar borrar vestigios de ese honroso Senador de la República, a la vez que pretender exaltar a Allende y su cuestionable legado, como acostumbra a intentar lavar cerebros. Felizmente, la última palabra son los hechos históricos, que tarde o temprano invalidará las torcidas

/Escrito para Chile Merece por Jaime Manuel Ojeda Torrent, PhD.Universidad Libre de Bruselas

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