El mayor peligro que entraña un baño público desde el punto de vista higiénico se halla en las superficies y los objetos al alcance de las salpicaduras que se producen al tirar de la cadena del inodoro, sostiene Primrose Freestone, profesora senior de Microbiología Clinica de la Universidad de Leicester (Reino Unido) en un artículo para el portal científico The Conversation.

Freestone afirma que los lavabos, manijas del grifo y dispensadores de toallas de papel o secadores de manos tienen la mayor presencia de bacterias, ya que las personas los usan justo después de hacer sus necesidades.

Asimismo, una vez que se tira de la cadena del inodoro, las bacterias ‘se disparan’ hacia el exterior, lo que contamina el área alrededor del inodoro, por lo que la mayoría de los gérmenes se acumulan en el suelo, tapa del retrete, puerta y el soporte para el papel higiénico. Por eso la experta recomienda dejar el cubículo tras tirar la cadena lo más pronto posible.

Freestone advierte sobre todo del peligro que representa la puerta de entrada al baño, ya que no todos los visitantes se lavan las manos al salir del cubículo. En este caso para abrir la puerta y evitar contraer bacterias hay que usar toallas de papel o la manga de la chaqueta.

En contra de las creencias populares, Freestone considera poco probable que pueda contraerse una infección intestinal por sentarse en un inodoro, ya que bacterias entran en un organismo por la vía bucal desde las manos.

De misma forma, es recomendable, según la profesora, evitar el uso de teléfonos móviles mientras permanezcamos en el baño, ya que estos contienen 10 veces más gérmenes que la taza del inodoro.

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