Si bien el jueves recién pasado, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, había esbozado ante la petición de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de lograr una salario mínimo de $420 mil en cuatro años, que se debía actuar con responsabilidad dando a entender que era poco probable logra una cifra como esa, ayer su par del Trabajo, Nicolás Monckeberg, fue mucho más categórico, ya que cerró definitivamente la puerta a un reajuste de esa magnitud, calificando esa propuesta como “inviable”.Para Monckeberg, “esta conversación debiera ser más técnica y responsable”.
En este contexto, el ministro enfatizó en que la propuesta de la CUT no es viable, porque eso significaría “un reajuste en términos nominales casi del 20% el primer año, 15% el segundo y 12% el tercero, créame que nadie podría estar en contra de eso, pero es absolutamente inviable”, dijo en Estado Nacional.
El secretario de Estado precisó que la negociación de salario mínimo debe ser responsable. “No puede ser un gallito, porque el Estado no es el que paga el salario mínimo, sino que son los privados, y particularmente las pequeñas y medianas empresas”.
Desde el mundo sindical la respuesta no se dejó esperar. Nolberto Díaz, secretario general de la CUT, criticó los dichos del secretario de Estado, puesto que el proceso de negociación está todavía en marcha. “Hemos sido prudentes en evitar una discusión pública en esta materia, por tanto, nos parecen imprudentes las declaraciones que hizo el ministro del Trabajo, porque no hemos terminado de conversar. Estamos dentro del proceso de negociación”, sostuvo.

Debate parlamentario.

El cierre de puerta de parte del gobierno a la petición de la CUT tuvo otro defecto, el de dividir a la oposición frente a este tema.
Especialmente la DC mostró una dispersión de opiniones. Por un lado, el presidente de la Comisión de Hacienda, diputado Pablo Lorenzini (DC) indicó que era más conveniente analizar el aumento del salario mínimo con parámetros objetivos que con una cifra específica sobre la mesa. “Concuerdo con el ministro en torno a no colocar cifras para la negociación, creo que eso es un error. Más bien se deberían concordar indicadores objetivos”, puntualizó Lorenzini al explicar que debería considerarse inflación proyectada, crecimiento futuro y un guarismo para productividad. Recordó que un compromiso en torno a un valor puntual ($420 mil en este caso) puede quedar muy por encima si hay un crisis, o muy por debajo si hay mayor dinamismo.
Por ello, se mostró partidario de una negociación que abarque todo el período “para no estar año a año con el mismo problema, porque aumentar a $420.000 el salario mínimo en 1 o 2 años es inviable, pero entre 5 y 6 años puedes ser factible”, remarcó.
Una visión distinta entregó su correligionario, el diputado DC e integrante de la Comisión de Trabajo, Raúl Soto, quien lamentó las declaraciones del ministro Monckeberg y respaldó a la CUT. De acuerdo al legislador, la experiencia internacional señala que los países nórdicos cuando tenían un PIB per cápita similar al de Chile hoy, tenían un sueldo mínimo “considerablemente mayor, casi el doble”.
Por ello enfatizó que “es lamentable que el ministro se cierre a la sola posibilidad de estudiar una propuesta, una fórmula que permita tener un acuerdo cuando sabemos que la realidad nacional es precaria y que el sueldo mínimo de hoy de $276 mil no alcanza para llegar a fin de mes. Considero justo el piso mínimo puesto por la CUT”, recalcó.
La también integrante de la Comisión de Trabajo, la diputada (RD) Gael Yeomans, criticó al ministro por finiquitar el diálogo: “Creo que el debate sobre si es viable o no la propuesta, no se puede descartar de esa manera tan vaga, sino que hay que argumentar. Este tema merece mayor profundidad porque la discusión no da cuenta de la situación en que se encuentran los chilenos que viven con el sueldo mínimo, que no logran costear su nivel de vida”.
Mientras, el jefe de bancada del PS e integrante de la Comisión de Hacienda, diputado Manuel Monsalve, se mostró partidario de confluir con la CUT en esta negociación: “Espero que la oposición dialogue con la Central y podamos establecer una estrategia de colaboración tras una propuesta que sea justa y seria”.
En la otra vereda, el diputado también del grupo especializado, Guillermo Ramírez (UDI) subrayó que el monto del mínimo tiene efecto en el nivel de desempleo, por lo cual abogó por una conversación más técnica: “Todos quisiéramos que el sueldo mínimo fuera lo más alto posible, pero lo que propone la CUT es absolutamente inviable porque en la práctica generará mayor cesantía. Hay que generar una fórmula de cálculo objetiva”. Por lo mismo, el diputado hizo un llamado a la oposición a no politizar el tema sumándose a una petición desproporcionada: “Espero que independiente de si hay acuerdo o no entre la CUT y el gobierno, en el Congreso seamos responsables. No me gustaría ver al Frente Amplio ni a la antigua Nueva Mayoría proponer cifras absurdamente altas solo para hacer un punto político y daño al gobierno”.

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