Un estudio que se acaba de publicar en Nature Astronomy ha revelado el origen de la mayoría de los meteoritos de la Tierra. Los investigadores, de la Universidad de Florida, han averiguado que al menos el 85 por ciento de los 200.000 cuerpos del cinturón interno de asteroides, la fuente de casi todos los meteoritos terrestres, se originó con la destrucción de cinco o seis pequeños planetas, durante la infancia del Sistema Solar.

Los meteoritos que dieron forma a la Tierra procedían de un puñado de planetas precursores
Los meteoritos que dieron forma a la Tierra procedían de un puñado de planetas precursores

«Los asteroides giran muy rápido cerca de la Tierra, así que obviamente estamos preocupados por saber cuántos hay y de qué tipo de materiales están compuestos», ha dicho en un comunicado Stanley Dermott, director de la investigación y científico de la Universidad de Florida (EE.UU.). «Si alguna vez uno de estos viene hacia la Tierra, y queremos desviarlo, necesitamos saber cuál es su naturaleza».

Este es uno de los motivos por los cuales los científicos han tratado de rastrear los orígenes de los cuerpos del cinturón de asteroides. En concreto, se han centrado en las familias de asteroides: «rebaños» de rocas formados tras la destrucción de un mismo cuerpo. En la actualidad, hay un puñado de familias principales, nombradas en honor del mayor de sus cuerpos: Flora, Vesta, Nysa, Polana y Eulalia.

Las familias de asteroides

Al principio, estas familias estaban cohesionadas y sus miembros orbitaban de la misma forma alrededor del Sol. Pero los impactos entre sí de los cuerpos y la influencia gravitatoria de otros objetos (sobre todo del inmenso Júpiter), acabaron desviándolos. Por eso, los astrónomos no siempre pueden identificar la familia de origen de ciertos asteroides vagabundos. Esto dificulta saber cuál es su composición, por ejemplo.

Representación de un cinturón de asteroides en torno a una estrella
Representación de un cinturón de asteroides en torno a una estrella

En esta ocasión, el equipo de Stanley Dermott ha propuesto una nueva forma de investigar la procedencia de estos objetos. Los autores han centrado sus pesquisas en el cinturón interno de asteroides, la región de este anillo más próxima a Marte y situada en una distancia de 2,1 a 2,5 Unidades Astronómicas (una Unidad Astronómica es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol, por término medio, 150.000 millones de kilómetros). El motivo es que se pensaba que muchos de los asteroides presentes de esta región no pertenecían a ninguna familia conocida, sino que tenían otros orígenes.

Pero después de analizar las variaciones de la órbita y su inclinación, y de combinarlos con datos sobre su brillo, los autores han observado que estos objetos del cinturón interno tienen un comportamiento similar al de otras zonas del cinturón. Esto sugiere que el origen de unos y otros es similar.

Por tanto, los hallazgos de Dermott sugieren que casi todos los meteoritos terrestres se originaron a partir de unos pocos grandes precursores.

La historia de los sistemas solares

Por tanto, el descubrimiento es importante para comprender cómo se formó la Tierra y de dónde vinieron los materiales que la dieron forma. Además, esto permite estudiar mejor cómo se forman planetas rocosos similares a la Tierra en otras estrellas, y proporciona información muy útil sobre la evolución y la composición de los asteroides.

Esto puede ser crucial para proteger al planeta de los impactos de asteroides que ocurrirán en el futuro. Algunos de ellos, lanzados a las vecindades de la Tierra por el choque de rocas o por las interacciones de la gravedad de los planetas, pueden ser tan grandes como la Estatua de la Libertad y causar explosiones más potentes que la detonación de bombas atómicas.

Además, estas investigaciones sugieren que las diferencias halladas en el registro geológico sobre la tasa de caída de meteoritos y su composición se deben a los cambios ocurridos en unos pocos planetas precursores, hace miles de millones de años. Esto concuerda con lo sostenido por otros autores que han achacado el aumento de la tasa de caída de rocas con colisiones ocurridas en el cinturón de asteroides.

En un futuro próximo, los autores creen que será posible trazar el rastro de todos los asteroides del cinturón, y no solo los de la región interna, hasta un número pequeño de cuerpos precursores.

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