En medio del debate generado por el volumen de la agenda legislativa impulsada por el Ejecutivo en sus primeros meses de administración, en las últimas semanas el gobierno lleva adelante un trabajo silencioso para instalar dos de sus proyectos emblemáticos en el Congreso y lograr un acuerdo que permita que la reforma tributaria y a las pensiones se transformen en ley.

Asumiendo que no cuentan con la mayoría parlamentaria en ninguna de las dos cámaras, los ministros encargados de los temas ya están tendiendo puentes con distintos actores protagónicos de la oposición.

En ese contexto, fuentes de gobierno comentan que el proyecto que no sólo está más avanzando sino que La Moneda espera tramitar con mayor celeridad es el de reforma tributaria, y por lo mismo -aseguran altas fuentes- están pensando en enviarlo al Congreso en los próximos 60 días. “La idea es que llegue entre julio y agosto para ojalá tenerlo aprobado en sala de la Cámara antes de la presentación del Presupuesto”, admiten en Palacio.

Lo cierto es que si Hacienda cumpliera el plazo máximo comprometido para enviar el texto tributario -en septiembre- tendría poco espacio para discutirlo. Esto considerando que en ese mes sólo habrá dos semanas legislativas y a partir de octubre empieza la discusión del proyecto de Presupuestos, que debe ingresar a trámite a más tardar el día 30 de septiembre, cuya discusión se extiende hasta noviembre, y donde participan los mismos diputados y senadores de la Comisión de Hacienda que deberán revisar los cambios tributarios.

Otro punto que ya está zanjado es que “por nada del mundo” los personeros se referirán a esta iniciativa como “reforma a la reforma”, “contrarreforma” o algo similar, para atenuar el componente político de que se estaría revirtiendo la reforma de Michelle Bachelet. Es por ello que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, siempre se encarga de precisar que se trata de una modernización que apuntará a dar mayor certeza jurídica e institucional.

Fuentes ligadas al proceso sostienen que el ministro ya comenzó a conversar con sectores de Chile Vamos y de la oposición y que hasta el momento ha “recibido un buen ánimo porque al margen de los dimes y diretes políticos, el tema es bien técnico y así lo saben los parlamentarios de la comisión que es bastante especializada”.

También acotan que la decisión presidencial de no insistir con la rebaja de impuestos corporativos ha permitido una apertura de parte de la oposición, que esperan se refleje en el Congreso para sancionar un proyecto cuyas primeras medidas esperan implementar en la Operación Renta 2019.

En ese marco admiten desde La Moneda, por ejemplo, que el ex ministro de Hacienda Rodrigo Valdés ha sido más proclive a conversar que el ex subsecretario Alejandro Micco, considerado uno de los “padres” de la reforma tributaria del anterior gobierno. “Hay algunas personas en la oposición que admiten que les faltó enfatizar el tema del crecimiento, y todos saben que la reforma afectó la inversión por cuatro años; ése es un dato difícil de contrarrestar en el debate público”, argumentan fuentes bien informadas.

En tanto, en el Congreso las posiciones no están tan definidas. El presidente del Senado, Carlos Montes (PS) señala que no lo han invitado a ninguna conversación previa. “El trabajo prelegislativo se hace cuando se tiene una propuesta y hasta hoy no hay nada. Todo el mundo, incluso en la derecha, esperaban que el gobierno a esta altura tuviera los proyectos enviados”. Y desde ya cierra la puerta a cualquier intento de reintegrar el sistema lo que, afirman desde La Moneda, es el corazón de su propuesta. “Tenemos un acuerdo con la Cámara de que no estamos por reintegrar, ellos quieren echar abajo el sistema actual y nosotros no” comentó.

En el gobierno saben que en esta tarea el PS y el PC estarán en una posición más dura, y por eso apuntarán a la DC, al PRSD y al PPD. Estrategia en la que concuerdan sus partidarios. “Dada la composición de fuerzas en el Congreso, tenemos claro que cualquier iniciativa debe suponer algún ganancial para la oposición, de forma tal que puedan habilitar un discurso ante su gente, creo que el gobierno lo tiene claro y está trabajando en esa dirección”, aseguró el diputado Patricio Melero (UDI).

A su vez, el senador Andrés Allamand (RN) aconsejó al gobierno agilizar los contactos con todo el espectro de la oposición para no estar “contra la guillotina del tiempo” y si no encuentra voluntad debe proceder a enviar los proyectos comprometidos. “No existiendo una coalición opositora corresponde conversar individualmente pero de forma institucional, es decir a través de las directivas con los distintos partidos. En esto no basta con conseguir un voto o algunos aislados, se requiere acuerdo con bancadas”, recalcó.

La división opositora se refleja en la distancia entre las palabras de Montes y el jefe de bancada de la DC, Matías Walker: “por nuestra parte está la mejor disposición en Hacienda para trabajar y tramitar el proyecto tributario, estamos disponibles para discutir y llegar a acuerdo. Y de hecho el que se junte con el Presupuesto sería una buena oportunidad para enlazar la recaudación con el destino de los recursos”.

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