Rebeca Naranjo (polola de ‘Nano’ Calderón, de nacionalidad venezolana) se querelló contra el padre del joven y todos quienes resulten responsables en calidad de cómplices o encubridores, por el delito de abuso sexual reiterado tras la polémica en el clan familiar de la que todos tenemos conocimiento.

Según detalló la periodista Cecilia Gutiérrez, la acción judicial fue interpuesta en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, y en ella se detallan los hechos que comenzaron en marzo de este año, luego de que en septiembre del 2019 la joven pareja se fuera a vivir al departamento del abogado.

«Durante los primeros meses de estadía en el departamento del señor Calderón Salinas no tuvimos mucho contacto con él, puesto que este salía temprano a trabajar y llegaba por la noche. Sin embargo, a mediados de febrero de 2020, don Hernán Calderón Salinas empezó a llamarme constantemente para preguntarme cómo estaba su hijo y cómo estábamos nosotros como pareja. En un principio, yo consideré que era una actitud de padre preocupado, no obstante, al pasar el tiempo los llamados fueron incrementando, esta vez preguntando específicamente por mí y mi ubicación. Frente a esto, yo le consulté la razón de sus llamados constantes y él me señaló que como vivía en su departamento yo le debía explicaciones, lo que en ese momento entendí como una regla de su hogar», explica Rebeca en el documento.

Y agrega: «Posteriormente, en marzo de este año, comencé a percibir una actitud extraña por parte del Sr. Calderón. Él se me acercaba bastante y yo sentía que me miraba de una manera distinta, me hacía insinuaciones. A modo de ejemplo, puedo señalar que el día 8 de marzo el querellado se acerca a mí mientras yo estaba cocinando, él me agarra por las caderas, me da un beso en cada mejilla y me dice ‘descansa’. Aquello para mí fue bastante incómodo, sentí que fue inapropiado, comentándole a mi amiga Karen Siciliano Cabezas que tenía duda de sus intenciones», se indica.

«En la mañana del día siguiente, esto es 20 de marzo de 2020, el querellado me llama y nuevamente me pregunta dónde estaba y por qué no había dormido en el departamento. Tengo la sensación de que al Sr. Calderón Salinas le preocupaba mi ubicación después del incidente, porque pensó que yo hablaría o lo denunciaría, pero nunca tuve el coraje de hacerlo. Conozco el poder que él tiene a nivel legal y esto me mantenía bloqueada, con mucho miedo de actuar. Tampoco encontré las palabras para explicarle a mi pareja lo que estaba sucediendo», agrega la joven en la querella.

«A principios de junio, discutimos con Hernán Calderón Argandoña, y yo aproveché la pelea para decirle que me iba del departamento, ya que no encontraba otra manera de salir de la situación que estaba viviendo. Con la ayuda de Laura, la asesora del hogar, recogí gran parte de mis pertenencias y las metí en maletas. Laura bajó al subterráneo a buscar un carro para poder meter el resto de mis cosas y hacer el traslado más fácil. En esos momentos, en que estoy esperando que ella vuelva con el carro, don Hernán Calderón Salinas me dice que no quiere que me vaya, a lo que le respondo que me voy a ir del departamento. Luego, el querellado me señala ‘Yo quería que tú fueras mía, ¿no te atreves?’. Yo le digo que está loco y justo llega el ascensor con la asesora del hogar. Terminé de recoger mis cosas y bajo con ella para que me ayudara a meterlas a mi automóvil».

«El día martes 11 de agosto, estábamos sentados en el living y Hernán Calderón Argandoña me pidió mi teléfono y yo se lo pasé. Unos segundos después mi pareja recibe una llamada telefónica de Laura, la asesora del hogar del Sr. Calderón Salinas, y contesta ‘ya, Laurita, voy para allá’. En ese instante Hernán Calderón Argandoña toma su celular y le toma foto a mi teléfono; yo le pregunto qué hace, él no respondió. Yo solo pude observar que en mi celular estaba abierta la conversación de WhatsApp con su padre. Él me entrega mi celular, me dice que nos vemos en un rato y se retira del departamento. Luego de esto no sé nada de Hernán Calderón Argandoña, hasta que alrededor de las 18:00 hrs de ese día tocan el timbre, y al abrir me sorprendo al ver 20 carabineros consultándome donde estaba Hernán Calderón Argandoña. Yo les indico que él no está en el departamento, pero de todas formas permito que entren a revisar. Al pedir una explicación de lo que estaba ocurriendo, me indican que lo están buscando por un incidente de violencia intrafamiliar en que supuestamente le habría ocasionado lesiones a su padre. Una vez se retiraron los funcionarios policiales del departamento, intenté contactarme con Hernán Calderón Argandoña para saber qué había pasado, sin poder lograr comunicación con él», sentencia.

Original de tecache.cl

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