En caliente, recién terminado el partido. Aquí en Moscú. Todavía con los fuegos artificiales recreándonos o estallando en nuestros oídos. Tenemos que hacer un balance de un partido, realmente raro, singular, muy particular. Con un campeón ya definido, que es Francia. Que ganó con autoridad, sin ninguna duda.

Puede que a usted no le guste. Que estemos viviendo una nueva etapa. Ya no tan clásica. Aquella que, si tenías la pelota, eras el que merecía ganar. Si no la tenías, practicabas otro juego. Me da la sensación de que este Mundial produce un quiebre. Parte el fútbol por la mitad. Y vamos a vivir de aquí en más otra mitad.

Aquella de la posesión, de la larga posesión, de entretenernos jugando a la pelota como lo hizo Croacia hoy: jugando y jugando, pateando muchas más veces que Francia al arco… Y no embocándolo, ¿sí?

Francia, pateando menos, embocó más. Usted me dice, ¿pero es tan largo el juego? ¿Es galopante el juego? ¿Sirve eso? Sirve. Es una experiencia. Es una manera. Es una forma. Se capacitaron para jugar así. Es un método. ¿No le gusta? Tiene todo el derecho del mundo. Pero podemos aprender algo de todo lo que pasó. Piénselo.

/Escrito por Fernando Niembro para Infobae