Suspensión de clases, cuarentenas y menos espacios de soledad. Estos son los tres motivos principales, según la PDI, que explicarían una tendencia que se manifestó en los primeros cuatro meses con medidas de confinamiento por coronavirus: las denuncias por delitos sexuales se redujeron a la mitad, comparado al año pasado.

Esta realidad emergió luego de un levantamiento de información que realizó la Jefatura Nacional Contra Delitos Sexuales (Jenades) de la policía civil, la que arrojó que desde marzo hasta junio las denuncias que ha recibido la PDI por delitos sexuales tuvieron una baja de 53%: si en ese mismo periodo de 2019 se registraron 1.880 denuncias, en 2020 la cifra bajó a 891 (ver infografía). El peak de este fenómeno se registró en abril. Durante ese mes, de acuerdo a los registros de Jenades, las denuncias cayeron un 75%. Pese a esta caída, desde la PDI advierten que eso no significa necesariamente que no se estén cometiendo este tipo de ilícitos. “El motivo principal son las cuarentenas obligatorias, ya que creemos que las personas, en general, no estaban denunciando porque tenían disminuida su capacidad de movilizarse”, asegura el jefe de Jenades, prefecto Álex Schwarzenberg.

En el mismo sentido, el policía agrega otro elemento: la suspensión de las clases. “Se registran muchas denuncias a través de los colegios y como ya no están con clases presenciales, eso también sería un elemento que habría generado esta baja. Los profesores son unos tremendos aliados en ese sentido, porque como tienen contacto directo con los niños, niñas y adolescentes, ellos detectan los cambios de comportamiento y van guiando en el sentido de poder realizar las denuncias”, agrega Schwarzenberg.

El prefecto también señala que el efecto del confinamiento debe verse en el sentido de que “el agresor se aprovecha de que la víctima esté sola y, en algunos casos, eso podría no estar ocurriendo justamente debido a las cuarentenas porque está la familia completa confinada”. En esa línea, recalca que han reforzado la disponibilidad de sus números de contacto y también las campañas para acercar los canales de denuncia.

El director ejecutivo de la Fundación Para la Confianza, José Andrés Murillo, profundiza en lo que podrían ser las causas de esta baja. “Evidentemente, la posibilidad de hacer una denuncia requiere de una cierta distancia con el agresor. Las agresiones son cometidas en un 95% por un conocido, entonces suelen ser vulneraciones que ocurren en lo íntimo del hogar y para poder denunciar es necesario tener una distancia o que alguien pueda acudir a realizar la denuncia”, plantea Murillo.

Por eso, dice, esta situación “invita a que los terceros puedan estar dispuestos o disponibles a poder denunciar los casos en que ellos tengan sospechas, escuchen algo o tengan la intuición, ya que juegan un rol muy importante en circunstancias así, para iniciar un proceso reparatorio o un proceso proteccional”.

En tanto, la abogada especialista en delitos sexuales, María Elena Santibáñez, asegura que “uno de los elementos que hace que las denuncias puedan bajar se debe a la imposibilidad de poder ir a denunciar, porque incluso a veces se pueda estar con el agresor compartiendo el mismo espacio”. La académica, a su vez, aborda lo que podría pasar luego de que se logre controlar la pandemia. “Hay un atraso tremendo en el sistema, entonces, viene una avalancha importante de denuncias. Es bien probable que haya que pensar que si se va a denunciar las causas, van a durar mucho más su tramitación que antes”, explica Santibáñez.

En esa misma línea, comenta los desafíos que tendrá el sistema penal en su conjunto: “Se están haciendo algunos ajustes a la normativa procesal penal para efectos de destrabar algunas audiencias y aplicar otro tipo de salidas, pero en general eso no funciona mucho en delitos sexuales por las penas que tienen asociadas”.

/psg