Hasta los dirigentes y parlamentarios de gobierno amanecieron molestos, criticando su nuevo tropezón, y hasta algunos advertían que así las cosas se hacía cada vez más difícil defender su gestión como ministro de Educación. Su frase de “recibo reclamos de gente que quiere que el ministerio le arregle el techo de un colegio que tiene goteras, o una sala de clases que tiene el piso malo. Y yo me pregunto: ¿Por qué no hacen un bingo?” le costó -otra vez- que lo acribillaran a críticas, con las redes sociales encendidas y voces pidiendo su cabeza.

Pero Gerardo Varela, otra vez, parece haberla salvado. Al menos hasta el cierre de esta edición, los mismos que lo estaban criticando en su sector habían optado por bajar las armas. Y él mismo, luego de un infructuoso intento -a primera hora de esta mañana- por zanjar el problema, tuvo que volver a hablar y decir que lo lamentaba.

La jornada había empezado mal. “Es una muy mala frase. Hace rato que le venimos pidiendo a los ministros que actúen con moderación y que dejen de comportarse como en el living de la casa en cada intervención pública”, espetó temprano en la mañana el presidente de RN, Mario Desbordes.

Su contraparte UDI, Jacqueline van Rysselberghe, tampoco se la había dejado pasar: “Para quienes somos de regiones su frase suena un tanto descalificatoria. Quienes tenemos problemas cotidianos en regiones tenemos que resolverlos en Santiago fruto del centralismo que no se ha podido resolver. Hay algunos ministros que no tienen experiencia política que no tienen conciencia del efecto que tienen las palabras y frases que usan y que tienen repercusión pública”.

Y el senador RN Manuel José Ossandón había afirmado que “estuve buscando una definición del ministro de Educación y le puse ‘catrasca’: cagada tras cagada. Eso es una desubicación. Una vergüenza. Es no entender lo que pasa”.

Mientras, en el gobierno se tomaban la cabeza a dos manos  y en el Congreso parlamentarios del sector comentaban que si bien se ve aún lejano el día que el Presidente haga cambios en el gabinete, con esto la pista se le ponía muy pesada al ministro.

Así, el nuevo desacierto o desatino de Varela prometía tomarse la sesión de Comité Político entre el gobierno y sus partidos, esta mañana en Palacio. Hasta allá llegaron todos luciendo bufandas azules en alusión al “Código Azul”, el programa del Ministerio de Desarrollo Social para asistir a personas vulnerables ante las olas de frío polar. Código Azul, ¿Sobre azul? En fin.

El ministro, más encima, había intentado aclarar sus dichos de ayer con poco éxito, al pedir que “no se quede con la literalidad de las palabras. Lo importante es que los problemas chicos a nivel local deben solucionarse a ese nivel”, y que “siempre hay un riesgo en la función pública que las palabras se malinterpreten”.

La voltereta en el Comité Político

Al menos por esta vez, el titular de Educación parece haber zafado. Tras la reunión en Palacio -y mientras el Presidente Sebastián Piñera seguía el episodio atento desde su gira a México-, los dirigentes oficialistas salieron a bajar el tono.

A la salida, Van Rysselberghe declaró que “lo que él quiso decir, y reconoció que no era lo mejor, es que si uno ve la alocución completa, es que antes había aportes de la sociedad civil”,  y que “lo que pasa es que la Nueva Mayoría ve la paja en el ojo ajeno”. Y luego insistió en que “el ministro lo ha hecho bien más allá de que ha dicho frases que no han sido afortunadas”.

Más lejos llegó el diputado Evópoli Luciano Cruz-Coke, quien se jugó por decir que “el ministro señaló la frase no fue afortunada y me parece que está bien que haya reconocido. El fondo de lo que exponía el ministro dice relación con el apoyo de las comunidades, padres, apoderados, comunidad escolar completa a los proyectos educativos. Y parece curioso que aquellos que han generado enormes perjuicios a la educación pública apoyando tomáa y amparando destrucción de infraestructura hoy quieran erigirse en verdugos de quien está liderando esfuerzos por mejorar las precarias condiciones en que entregaron la educación pública”.

Una explicación de semejante giro es que, con el correr de las horas también se fueron sumando las críticas de la oposición, como las del presidente del Senado, Carlos Montes, quien sostuvo a este medio que Varela “encabeza una cartera que tiene responsabilidades muy importantes y no puede eludirlas ni calificarlas de la manera en que lo hizo. Cuando se habla de priorizar a los niños es fundamental que puedan estudiar en condiciones dignas, con baños decentes, sin goteras y con la temperatura adecuada”.

También se había sumad0 la ex candidata presidencial Beatriz Sánchez -por Twitter- al acusar que “así con los bingos… mientras en nuestra franja denunciábamos que no podemos financiar los derechos con bingos y completadas, el Ministro de Educación llama a hacer bingos para que no se lluevan las salas de clases”.

La jefa de la UDI también recordó el desacierto por el que en su día casi crucificaron a otro ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, por su metáfora de “bajar al otro de los patines”. Así las cosas, recalcan en el oficialismo, pese a lo desatinado de sus frases, eso no basta para dejarlo caer.

Varela: “Lamento el ejemplo que usé”

Pasado el mediodía, el protagonista del episodio, Gerardo Varela, declaró a la Tercera PM que “lamento el ejemplo que usé. Lo importante es que a pesar de los tremendos esfuerzos que hace el Estado para solucionar los problemas de cada una de las escuelas de Chile, hay situaciones en las que éste no se la puede solo. Mi llamado es a trabajar en conjunto para que nuestros niños estudien en las mejores condiciones”.

Y luego recalcó que “en estos cuatro meses hemos recorrido todas las regiones del país y recibido a distintos alcaldes, sostenedores, apoderados para escuchar sus necesidades y conocer de cerca su realidad. En este recorrido hemos visto que existe un déficit importante en infraestructura”.