“Más allá de la militancia en partidos específicos, lo que me preocupa son los operadores políticos que siguen enquistados en el ministerio. En Salud no se ha notado que ya no gobierna la Nueva Mayoría”, sostiene el diputado y presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, frente a una situación que genera tensión en el sector: la predominancia de asesores vinculados a la oposición, como Enrique Accorsi (PPD) y Alex Figueroa (DC); la permanencia de autoridades de la administración anterior, como Enrique Ayarza en la Superintendencia de Salud –quien podría ser ratificado en el cargo- y otros puestos clave sin militancia, como el del jefe de gabinete de la Subsecretaría de Redes, Rosendo Zanga, quien trabajó con el ex senador Fernando Flores y el diputado PPD, Pepe Auth.

A ello se suman una serie de cargos relevantes en distintos servicios de salud y jefaturas de departamentos en las que se mantienen figuras de la oposición y que según parlamentarios de la derecha, consultados por La Tercera PM, responden a una forma de trabajo del titular de la cartera Emilio Santelices “quien, por su historia, se ve cómodo con personas que no son de Chile Vamos”.

Tan así es, que el subsecretario de la Secretaria General de la Presidencia, Claudio Alvarado, habría sido quien abogó por tener a uno de los suyos en la cartera: el exdiputado Gonzalo Arenas, quien hace algunas semanas aterrizó como asesor legislativo para “hacer contrapeso” a las otras sensibilidades políticas presentes en el ministerio. El arribo, sin embargo, generó inquietud en RN porque en ese partido se quejan de que prácticamente no tiene injerencia en una de las reparticiones más grandes del Estado. “El Minsal es como la casa de todos, menos de Chile Vamos”, acusa.

Fuentes del ministerio aseguran que han sentido la presión de los partidos porque su gente se instale, sin embargo, detallan, hay barreras concretas para que ello ocurra. En primera instancia, el cambio de la ley de Alta Dirección Pública que establece ciertos requisitos básicos y plazos para ocupar los puestos; y los dictámenes de tribunales y de la Contraloría General de la República que han creado, recalcan, “un ambiente garantista laboralmente”: “Si en el primer gobierno era sencillo designar, por ejemplo, a jefes de departamentos afines políticamente, hoy los despidos tienen que estar muy bien fundados o no se pueden ejecutar. Eso es algo que para las colectividades es complejo de entender”.

La disputa por Zanga

El diputado Durán (RN) puso el nombre de Zanga en el centro de la polémica, al señalar que era una de las salidas que esperaban que se concretara a la brevedad porque no sabían si era o no confiable para los intereses del Ejecutivo. El Académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile asegura que los reparos son infundados.

Afirma que “gran parte de mis amistades son y fueron de la Nueva Mayoría. Soy un hombre muy transversal. Me convocaron a trabajar desde este gobierno porque ya había asesorado al ministro Jaime Mañalich en el primer gobierno de Sebastián Piñera. También trabajé en el primer gobierno de Michelle Bachelet. Puede haber ciertas dudas porque fui jefe de gabinete de Fernando Flores y asesor legislativo de Pepe Auth, quien es mi gran amigo. Pero no milito y estoy acá porque me convocaron y porque soy experto”.

Desde La Moneda, en tanto, saben de la reticencia que provoca la presencia de Zanga en una parte del oficialismo. Sin embargo, sostienen que su labor fue eficiente en el ministerio durante la gestión de Mañalich. De hecho, ahí conoció al actual ministro Santelices que era parte del equipo del Minsal. Pese a la reticencia por su cercanía al PPD, en el gobierno miran su permanencia en el ministerio con pragmatismo. “El tipo se maneja muy bien, dicen que es un artista que maneja toda la red y evita problemas”, comenta una fuente de palacio.

Formalmente, desde el ministerio al cierre de esta edición no hubo respuesta a los requerimientos de este medio.

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