Impacto provocó un reportaje de Informe Especial de TVN que mostró la denuncia de abusos sexuales que hizo un grupo de monjas de Molina, titulado “El fin del silencio: ‘No somos esclavas, somos mujeres”.

El trabajo encabezado por la periodista Paulina de Allende-Salazar tuvo amplia repercusión y en su emisión de anoche entre las 22:45 y las 23:47 hrs. registró un promedio de 10,9 puntos de rating en su emisión por la pantalla abierta y el canal 24 Horas.

El reportaje retrata la denuncia de un grupo de religiosas que generosamente relataron sus historias de maltrato, tocaciones y humillaciones que, hasta ahora, no habían sido escuchadas. Ellas denuncian haber sido consideradas ciudadanas de segunda clase; explotadas y ninguneadas. Dicen que, junto con ser consagradas, ellas también son mujeres que merecen respeto.

“Me molestaba estar mendigando un plato de comida y muchas veces saqué a escondidas, yo no lo niego” relató Marcela, quien denuncia humillaciones al interior del convento de las Hermanas del Buen Samaritano.

Sin embargo, una escena que llamó poderosamente la atención fue cuando la periodista llegó hasta el lugar de trabajo del obispo Horacio Valenzuela, donde buscaba obtener su versión de las declaraciones de las religiosas, quienes aseguraron que él estaba al tanto de todo y no hizo nada.