En la última semana se tomaron la agenda pública seis temas, en mi opinión, absolutamente irrelevantes: las corbatas, el bingo, los dichos de Valente, la carta para Lula, las 150 lucas de copete del Frente Amplio, y el sueldo de De Aguirre en TVN. El espectáculo de la política en torno a estos temas está siendo simplemente decadente.
Esto contrasta con otras noticias relevantes en la misma semana, como el aumento más que significativo de la inversión nacional, las mejoras en el empleo, y el haber sido destacados por el FMI como el país de mayor crecimiento económico proyectado para el 2018 de América Latina. Junto con la caída más bien estrepitosa de los gobiernos latinoamericanos que participan del foro de Sao Paulo, también vemos cómo Chile empieza a adquirir un liderazgo notorio en la región, que es algo para enorgullecerse también.
La oposición, sin embargo, ha tomado la estrategia del bloqueo, a pesar de que el gobierno ha llamado una y otra vez a la colaboración y búsqueda de lugares de encuentro. Todos sabemos que el éxito de este gobierno aumenta significativamente las posibilidades de un segundo mandato para la derecha, y eso sería el colapso definitivo de la ya menguada coalición de oposición. Esto es así porque como ya vimos en el último gobierno, en los hechos dependen mayoritariamente del jugoso botín del Estado.
Esta oposición, con algunas excepciones destacables, critica con pachorra, apenas a cuatro meses de gobierno, que “no se ha hecho nada”, que hay sequía legislativa, y que no eran tiempos mejores. Por eso resulta interesante preguntarse qué ha ocurrido realmente en estos pocos meses.Lo que se aprecia es contundente y se puede sintetizar en cuatro grandes puntos.
El gobierno atacó con voluntad y decisión las urgencias que enfrentaba el país. Se removió el alto mando de Carabineros ya completamente desprestigiado, se está enfrentando con energía a la delincuencia, se ocupó de la situación de los niños del Sename y se asumió con realismo y acción el tema de los migrantes que no deja de ser muy complejo. Todos temas de arrastre producto de la mala gestión del gobierno anterior. Además, se asumió en plenitud y como propio también el tema emergente de la mujer y la diversidad de género que ha emergido con un cierto tono de violencia,
En segundo lugar, el gobierno se ha dedicado a sentar las bases para recuperar la actividad económica ampliamente deteriorada, lo que empieza a mostrar resultados claros. También se está haciendo un esfuerzo abierto y decidido de reencontrar la colaboración y unidad nacional, de establecer condiciones mínimas de espíritu republicano. Para eso una y otra vez se ha invitado a la oposición a participar de comisiones y proyectos.
Todo esto es básicamente parte central del proyecto que la coalición presentó al país y que recibió un apoyo mayoritario y contundente en las urnas. El gobierno entonces está haciendo básicamente aquello que prometió y lo hace con la capacidad de gestión que le caracteriza. ¿Qué más se debe exigir en cuatro meses? Yo diría que con el bloqueo que presenta la oposición, y recordando que tiene mayoría en el Parlamento, es simplemente impresionante, lo que es ratificado con claridad en las encuestas de opinión.
En la oposición parecen no entender que ya no son gobierno, y da la impresión de que creen que es algo que les pertenece porque tendrían una condición moral superior al resto. La democracia opinó diferente y es bueno que escuchen. Las oposiciones tienen un rol importante y debe ser ejercido con altura. La invitación al espíritu republicano y a la colaboración, sin dejar de lado los principios de nadie, sigue abierta y lo seguirá.

/Columna de Sergio Menik para La Tercera