El ex senador, de 61 años, enfrentará hoy lunes la audiencia de preparación de juicio oral por cohecho, fraude al Fisco y delitos tributarios en las causas por platas políticas. La fiscalía pide para él 21 años de cárcel.

En entrevista con La Tercera, Jaime Orpis, reveló que enfrentará con la verdad el juicio, el primero por platas políticas.

“Por primera vez después de tres años en que se me han negado sistemáticamente diligencias que no estaban acordes con la teoría que la fiscalía se empeñó en armar, en que he recurrido a todas las instancias legales, voy a tener la oportunidad de contar mi verdad, teniendo claro que hay un contexto comunicacional adverso”, dijo.

Sin embargo, su visión del futuro no es optimista. “Para mí, la vida terminó”.

“Mataron mi proyecto de vida, que era poder dedicarme por entero a la fundación La Esperanza. Asumo que en parte soy responsable, pero no al nivel al que la fiscalía hizo mediáticamente creer y cómo hizo escalar las cosas. Me voy a defender con todo los argumentos que tenga, pero todo lo que viene para mí es un mero trámite, porque ya fui condenado públicamente como el peor de los delincuentes, corrupto, y eso es irreversible, más allá de si logran llevarme o no a la cárcel”, añadió.

Respecto a su delicado estado de salud y un supuesto mal uso del mismo durante el proceso judicial, Orpis, señaló que “estas son de las cosas que me han dado una rabia enorme, y que es parte de lo que se ha inventado para seguir en esta suerte de circo romano. Y quiero dejar muy claro: tengo un marcapasos, sufrí un infarto al miocardio el mismo día en que incautaron mi computador cuando ingresaron a mi casa. Sufrí una depresión”.

El ex senador recuerda sus 40 días de prisión preventiva como una etapa impactante ya que llegó a Capitán Yáber por ser un peligro para la sociedad.

“Después de haber declarado voluntariamente estando con licencia médica en recuperación de un infarto, de haber reconocido, restituido, y haber dedicado una vida a intentar salvar a mucha gente de la droga. Llegué a la conclusión de que en esa etapa del proceso, contribuir con la fiscalía no solo no tiene ningún valor, sino que al revés: se utilizó para incriminarme más”.

Agregó que “desde la primera declaración que hice en el 2015 me di cuenta que ellos me querían en la cárcel, y que se trataba de un mero formalismo. Mi testimonio les daba lo mismo. Lo único que les interesaba era que reconociera el fraude, y ahí encontraron la herramienta que necesitaban para que yo terminara en la cárcel”.

“Si yo no hubiese reconocido, tal vez las cosas habrían sido distintas, pero no estaba dispuesto a mentir ni a entregar argumentos como que se me perdieron los computadores ni que los informes eran orales. Y de eso no me arrepiento”, comentó

Orpis tiene en su oficina 30 archivadores con el detalle de lo que será su defensa en el caso Corpesca, además de programas computacionales que le permitieron ordenar la totalidad de las piezas reunidas en estos tres años de investigación, información que será analizada desde mañana cuando comience el juicio en su contra.