La reciente baja en la calificación crediticia, el precio particularmente volátil del cobre en las últimas semanas, y hackeo de tarjetas bancarias. Todo, en el contexto de una “guerra comercial” entre Estados Unidos y China, podría dar un complicado panorama económico para el país. Pero las cifras y las proyecciones dicen otra cosa. La tendencia que enfrenta el país es hacia mejores números de crecimiento, lo que va de la mano de una recuperación de la confianza de los inversionistas y los consumidores. Pero no ajena de desafíos.

Estos y otros temas serán abordados en el Seminario Económico Anual del Grupo Security, que se realizará el jueves 9 de agosto. En la cita, que este año se titula “Abre los Ojos. Mira al futuro”, expondrá el destacado economista chileno, y profesor del MIT, Ricardo Caballero, y el senador de Evópoli, Felipe Kast.

En conversación con “El Líbero”Felipe Jaque, economista jefe Grupo Security, analiza el escenario actual y las proyecciones económicas del país, en un complejo escenario internacional.

-Las últimas cifras económicas muestran una baja en el desempleo que no se había visto desde fines de 2016, una proyección de crecimiento de 3,8%. ¿Cómo podríamos ver la situación económica del país?

-Cuando uno mira la parte local, sin duda hay tres cosas que están ocurriendo: una recuperación de indicadores de confianza tanto para la empresa como para los consumidores por lo que hay ganancia con estos indicadores bien transversal y significativa donde nos instalamos de plano en terreno optimista hace varios meses. Junto con eso, tenemos datos efectivos que existe un reimpulso de la inversión. Por ejemplo, pueden llegar a mostrar un crecimiento de la inversión del 10% en el segundo trimestre del año, y eso seguir en los siguientes trimestres. Y, el tercer punto, es que esto ya empieza a permear a otros sectores de la economía y, empieza a ser de base amplia el crecimiento que estamos viendo.

Nuestra perspectiva es que la economía puede crecer, en promedio, del orden del 4% este año”.

-¿Y cómo se entiende esto con la baja de la calificación de riesgo que hace Moody’s para Chile? Incluso señalan en su informe que el crecimiento será cercano al 3%, menor al 3,8 presupuestado por Hacienda.

-El ajuste de calificación de Moody’s  grafica que hay un deterioro de la situación fiscal que es evidente respecto a lo que teníamos hace unos años atrás, que hay una acumulación de años de bajo crecimiento que, de alguna manera, pone en duda cuál es la capacidad de generar recursos y flujos para ir a servir la deuda, que es lo que finalmente lo que tratan de medir. Y esa foto comparada con la foto que teníamos años atrás, efectivamente es peor. Pero eso es una parte de la historia. La otra parte es cómo son las perspectivas que estas clasificadoras de riesgo incorporan, a mediano y largo plazo, para ver si esto se da vuelta o no. Y lo que me llama la atención es que reconocen un buen crecimiento para este año y hablan de una capacidad de crecimiento del 3% a mediano plazo. El mismo cambio de clasificación de riesgo que Standard and Poor’s hizo el año pasado que fue rebajarnos a más, asumía un crecimiento para el 2018 y 2019, del orden de 2,5 a 2,6%. Y hoy estamos creciendo al 4, a 4,5. Los recortes de clasificación que sufrimos hace un año, tenían una perspectiva que esto no levantaba vuelo en el corto plazo. Cuando uno mira lo de Moody’s, reconoce que hemos levantado vuelo, ponen alguna duda hacia adelante, pero la foto que ellos están viendo de perspectivas, es mayor a la que veían hace un años atrás, bastante mejor. Casi un punto y medio.

-¿Cuál es la perspectiva de ustedes de crecimiento?

-Nuestra perspectiva es que la economía puede crecer, en promedio, del orden del 4% este año y los próximos dos años. Y eso te cambia el panorama. El partido está medio jugado ya este año, lo que va a importar es cómo sostenemos eso para 2019 y 2020.

El gobierno tiene claro que tiene que dejar una cancha bastante plana y un espacio bien abierto al sector privado que es quien lleva la dinámica de inversión”.

-En concreto, ¿cuál es el  impacto real que tiene el cambio de clasificación?

-Cuando uno ve los mercados, buena parte del deterioro fiscal y los cambios de clasificación se veían reflejados en primas por riesgo un poco más altas, algunas presiones sobre precios financieros de Chile. Pero eso ya había ocurrido hace bastantes meses. Entonces, los impactos financieros de lo que anuncia Moody’s son bastante acotados y ya mucho de eso ya es agua que corrió. Esto está muy basado, también, en perspectivas. Y tienen dos canales. Uno de esos es lo que hace el gobierno, que tiene algo que decir en consolidación fiscal, en impulso a la inversión –y que sea más permanente-, y lo que haga el sector privado. Con la ganancia de confianza que hemos visto en los últimos meses, el sector privado va a continuar en una senda de reactivación de inversión bastante fuerte.

-Hay quienes han dicho que se necesita una política más agresiva del gobierno para las inversiones, ¿comparte eso?

-Hay una parte que hace la política pública para  sentar las bases para que el sector privado se sienta confiado e invierta, que creo que eso lo han hecho bien. Hay que mirar el proyecto de reforma tributaria que van a enviar al Congreso, que puede tener muchos de estos elementos y se entiende que para allá va, en términos de dar una plataforma más pro inversión con lo que se haga con la integración de los dos sistemas y con el tratamiento que se le dé a las utilidades que vayan destinadas a inversión. El gobierno tiene claro que al final del día, tiene que dejar una cancha bastante plana y un espacio bien abierto al sector privado que es el que, finalmente, el que lleva la dinámica de inversión. Además, hay que frenar el incremento de deuda pública que tuvimos en los últimos años.

-Hemos visto la caída del precio del cobre en el último tiempo. En entrevista con “El Líbero” Jorge Desormeaux dijo que en eso había algo de “sobre reacción”. ¿Lo comparte?

-Mucho de lo que uno ve de los efectos del cobre es contabilidad directa. Como los recursos que puede recibir el fisco si el cobre se queda en estos niveles, o el tipo de cambio, etc. Pero hay que ver si es tan inusual o no. Y el precio del cobre es muy volátil, el año pasado estuvimos en los 2,90, después 3,30, pasamos a 2,80 y ahora de vuelta al 2,90. Hay una volatilidad inherente a este mercado. Tiene una pata real y también financiera muy importante  y eso hay que tomarlo en cuenta cuando se sacan conclusiones con el precio de la semana.

Guerra comercial: “Algunas de las intenciones de Estados Unidos tienen lógica razonable”

-Estamos frente a  la “guerra comercial” entre Estados Unidos y China. ¿Cuánto afecta a Chile esta situación?

-Esto, al final del día va a terminar en una negociación bastante racional donde todos tratan de minimizar sus pérdidas o tratan de avanzar en una agenda de menores tarifas o menores barreras al comercio, que es un poco lo que trata de impulsar Estados Unidos con China y con Europa. Cuando uno hace los números, hay algunas estimaciones nuestras y de organismos internacionales donde esto sí tiene efectos en todas partes. En EE.UU. de menor crecimiento, en Asia, y también en bajo crecimiento en América Latina, incluido Chile. Lo que está subyacente es que los efectos reales son acotados, no es tanto menos crecimiento que EE.UU. y China, pero los efectos financieros son bastante fregados. Los contagios son complicados y eso debiera generar que las autoridades de esos países se sienten a mirar cómo resolver la disputa.

-¿Cuáles son los tipos de contagio que se ven posible?

-Puede generar una búsqueda de refugio de los inversionistas, empieza a gatillar algunos cambios en los flujos de capitales. Por ejemplo, si uno mira el tipo de cambio en Chile, iba bastante aparejado con la de otras monedas desarrolladas, en la primera etapa de estas tensiones. Pero cuando se empieza a enfocar más en China, nos empezamos a parecer a los emergentes. Esos efectos financieros igual son relevantes. Si bien la primera derivada es que el crecimiento mundial no pierde mucho, los efectos financieros son importantes. Hay estudios que muestran que hay que manejar la incertidumbre que se genera con esto.

(Hackeo de tarjetas) Ya no es un guardia en una sucursal, ya no es anclar el cajero sino que tiene que ver con proteger tus bases de datos, proteger tu reputación. Son otras habilidades, es otro capital humano”.

-¿Que la semana pasada Estados Unidos y la Unión Europea hayan acercado posiciones en esta materia, es un buena señal?

-Ahora, algunas de las intenciones de Estados Unidos tienen algo de sentido. Buscar menor proteccionismo en China, o que China se acople a las reglas de comercio del resto del mundo, y lo mismo para Europa, siendo que EE.UU. tiene tarifas promedio bastante bajas, tiene lógica razonable. Acá el tema es la forma, el ruido que se va generando. Y si las formas tienen efectos en los mercados financieros y eso se transforma en mayor incertidumbre, eso al final tiene efectos reales sí o sí.

Cierre de empresas. “No mueven la aguja macro, (…) pero pueden ser banderas amarillas”

-El cierre de MAERSK en San Antonio o la planta de Iansa en Linares, que implica pérdidas de empleo, ¿mueven la aguja a nivel macroenómico?

-El caso puntual no mueve la aguja macro, pero igual es algo que hay que estar mirando. Muchas industrias que hoy funcionan, después empiezan a ser prescindibles. Eso va a requerir que se genere capital humano que se necesita para otro tipo de industria. Hay que mirar estos casos porque pueden ser banderas amarillas para que empecemos a pensar si estamos preparados para que pase unas tres veces más. Ahora, son decisiones del sector privado hacia dónde van los recursos. Y ahí no hay mucho que hacer, si la planta no renta, no tiene mucho sentido intervenirlo. Tiene que ver cómo cambia la forma de trabajar, de nuevas maneras de comercio, etc.

-Más allá de las medidas que se están tomando para el cibercrimen, tras la masiva filtración de datos, ¿qué mostró este episodio?

-Te muestra que, si bien estas amenazas siempre van a estar, hay que buscar medidas efectivas, innovadores de cómo hay que ir moviéndose en este tipo de economía. Ya no es un guardia en una sucursal, ya no es anclar el cajero sino que tiene que ver con proteger tus bases de datos, proteger tu reputación. Son otras habilidades, es otro capital humano del que estamos acostumbrados y requiere de bastante inversión. Y la reputación funciona bastante bien como incentivo para que el mercado se mueva en esta línea.

/Entrevista de Mariela Herrera para El Líbero