Le sigue lloviendo sobre mojado a Fernando Villegas, ya que a las denuncias de maltrato laboral y acoso en CHV, se suman nuevos episodios en radio Agricultura y el testimonio de una maquilladora de la estación privada que lo acusó de besarla a la fuerza.

Según consignó The Clinic, en la estación radial “Villegas le metió la mano debajo de la blusa a una productora, sin saber que era hija de una importante figura de la estación”.

Quien confirma estas situaciones fue una de las voces insignes de Agricultura, Gonzalo de la Carrera, quien detalló que en 2017 recibió tres denuncias por el comportamiento del comentarista, las cuales informó a la dirección de la estación.

“Yo tomé conocimiento de tres casos durante el año pasado, muy cercanos entre sí. Le escribí un mail al gerente general de la época, Luis Langlois, advirtiéndole que esto estaba ocurriendo, pero no obtuve respuesta formal de su parte. De todas formas, entiendo que se tomaron acciones, porque desde que ese minuto nunca más alguien se quejó ni se supo de casos similares”, expresó De la Carrera.

Por su parte, la maquilladora Denisse Layseca, que trabajó tras bastidores en Tolerancia Cero, dio cuenta de los acosos que sufrió a manos de Villegas, relatando cómo intentó darle besos a la fuerza.

“La primera fue en 2008, cuando estaba terminando de desmaquillarlo. Como fue el último que salió del set, me quedé sola con él en nuestro sector. Era más de la una de la madrugada, y mientras lo desmaquillaba él me miraba y me tiraba sus típicos chistes sexuales, o comentarios sobre mi cuerpo, principalmente mis pechugas. Yo intentaba no pescarlo, hasta que terminamos, se paró y al despedirnos me agarró y me corrió la cara para que le diera un beso en la boca. Yo quedé fría. No supe cómo reaccionar más que con una risa nerviosa”, señaló.

En tanto, la segunda intentona de Villegas “fue un día que llegó antes que todos al estudio. Al saludarme me abrazó y en vez de poner la mejilla, la corrió para que le diera un beso en los labios. Esta vez, alcanzó a rozarme los labios con su boca. De nuevo quedé descolocada, tenía 26 o 27 años y me sentí vulnerada. También lo comuniqué y la respuesta fue la misma, que para qué lo tomo en serio si él es así y con todas, que no era algo personal”.