Desde que la Reserva Federal de Estados Unidos aplicó en junio la más reciente alza a las tasas de interés del país, el escenario en que se desenvuelve el banco central más influyente del planeta ha tenido varios cambios. Mientras se acumulan las señales de que la economía del país toma aún más fuerza, la entidad también enfrenta presión tras las críticas del presidente Donald Trump.

Las expectativas de que la Fed aplique un nuevo movimiento a los tipos en la reunión que parte hoy y termina mañana son nulas. La mayoría de los inversionistas prevé que el alza -la tercera de cuatro planificadas para este año y la octava desde que comenzó el ciclo de normalización monetaria- ocurra en el encuentro del 25 y 26 de septiembre; según Bloomberg, las posibilidades de un movimiento en esa cita son de 80%.

Pero el comunicado que emita la entidad podría dar señales de un giro frente a los datos recientes. En el segundo trimestre, la economía de EEUU creció 4,1%, su mayor ritmo desde 2014, mientras que la inflación subyacente (que excluye los precios de los alimentos y la energía) completó en junio su cuarto mes consecutivo por sobre la meta del banco central, al ubicarse en 2,2%.

Mientras todo ello podría motivar al banco a acelerar sus intervenciones, los dichos de Trump hace dos semanas apuntan a todo lo contrario. El mandatario dijo que “no me gustan” las alzas de tasa “cuando estamos trabajando tan duro por la economía”, aunque señaló que “estoy dejando que hagan lo que creen mejor”.

El fin de semana, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, insistió en que el mandatario respeta la independencia del banco central y agregó: “Creemos que la Fed será muy cuidadosa al administrar la economía”.

Los ojos en el lenguaje

Las palabras de Trump podrían complicar al presidente de la Fed, Jerome Powell, quien asumió el cargo en febrero tras ser designado por el jefe de Estado y confirmado por el Senado. La autoridad monetaria no ofrecerá una conferencia de prensa y la entidad no tiene agendada una actualización de sus proyecciones económicas, por lo que los ojos de los analistas estarán puestos en si el lenguaje del comunicado reafirma las expectativas de un alza en septiembre o suaviza el tono ante las críticas del jefe de la Casa Blanca.

“Es probable que la Fed actúe interna y externamente como si Trump nunca hubiera hecho los comentarios”, escribió en una columna para Bloomberg el asesor económico de Allianz, Mohamed El-Erian. “Sin embargo, puede que la Fed tenga dificultades para evitar que se malinterprete lo que termine haciendo y por qué”, señaló.

El exjefe de inversiones de Pimco también expresó que espera cuestionamientos hacia el banco central sea cual sea la decisión que tome el miércoles. Dijo que se le acusará de “sucumbir a la presión (de Trump) si no indica una alta probabilidad de un alza de tasas en septiembre; y, si envía esa señal, de haber adoptado una postura demasiado dura para demostrar que valora su independencia”.

Analistas consultados por Bloomberg no esperan un giro en la política monetaria estadounidense tras las declaraciones de Trump y las últimas señales de Powell tampoco hacen prever un cambio de estrategia. Hace dos semanas, en una audiencia entre el Congreso, la autoridad manifestó que el Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, su sigla en inglés) estima que “el mejor camino hacia adelante es seguir subiendo gradualmente la tasa”.

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