No en vano se dice que los mayores -me incluyo- con el tiempo vamos adquiriendo una conciencia que los más jóvenes no suelen entender o sencillamente no están dispuestos a tomar en cuenta. Sin duda los años y “los porrazos” nos han ido ilustrando que hay que tomarse el tiempo y el ritmo necesario antes de adoptar alguna decisión o antes de opinar sobre temas controvertidos.

Por lo mismo, me he restado cada vez que se me ha querido involucrar en los problemas de la Providencia de hoy, (no la “divina” sino la comunal).

Convencido de que la prudencia es una buena consejera y que hoy es el tiempo de otros, he cuidado un juicioso silencio ante polémicas en las que “mis más queridos amigos” habrían estado encantados de verme involucrado…. Sin embargo, no lo habían logrado… ¡Hasta ahora!

Pero que la actual administración de Providencia, en su legítimo derecho de reclamar que se le devuelva el edificio del ex mercado Municipal -hoy oficinas centrales de SERNATUR-, apunte sus dardos al gobierno del presidente Pinochet… me parece imposible de dejar pasar.

Es inaceptable que la actual autoridad comunal sostenga que el convenio firmado en 1986 “ocurrió en un contexto de opacidad democrática” (sic) (diario Financiero 19/07/18) porque los alcaldes de la época (Carmen Grez en Providencia) habían sido designados por Pinochet, y por lo tanto sus actuaciones eran “oscuras y afectaban a la comunidad”.

Tamaña “burrada” me saca de mis cavilaciones íntimas y de la decisión de restarme a cualquier polémica que guarde relación con esa comuna, tan querida para quienes la hemos servido con la máxima entrega.

No puede ser que: quien fuera senadora y candidata de la derecha a la presidencia de la república, hija de un miembro de la Junta de Gobierno, sostenga “ahora” que las acciones de los alcaldes, y en consecuencia de las autoridades de la época, lo hacían en un contexto de opacidad democrática, es decir en una oscura trama política.

Digo que es una “burrada” porque me acuerdo de la paradoja conocida como «el asno de Buridán» (Jean Buridán, filósofo escolástico, Francia, 1300): satiriza la metáfora de un asno sediento y muerto de hambre que, colocado a igual distancia entre un cubo de agua y un cubo de avena, muere de hambre y de sed porque queriendo comerse la avena y tomarse el agua, no llega a ninguna de las soluciones posibles…

El haber dicho que el convenio entre la municipalidad de Providencia y el SERNATUR es el resultado de una época de “opacidad democrática”  es el típico caso en el que se usa la expresión “el burro se ha detenido a meditar” para indicar que algo no tiene sentido o supera lo razonable. (Es sabido que un burro siempre se va a detener de porfiado que es, pero nunca, porque se ha puesto a meditar…)

Tal como me dijo un amigo… así como va la cosa a “la señora” le va a pasar lo mismo que le sucedió al burro de Buridán, se va a quedar “sin agua y sin avena política”.

/Escrito por Cristián Labbé para Diario Chile

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