En Cuba todo pertenece al Estado, antiguas mansiones, fábricas de tabaco, ganado, peces en el océano e incluso las vidas humanas. Muchos cubanos se ven obligados a sobrevivir con USD 5 o 10 al mes.

Cansados de esa esclavitud, tratan de abandonar el país. Lo mismo hizo Esteban Torres, un joven que decidió huir a Estados Unidos a través de Rusia con un falso pasaporte mexicano. Pero no pudo llegar a Estados Unidos, y tampoco volver a casa: Cuba no perdona a los “traidores”. Entonces Esteban quedó atrapado en Rusia.

José Esteban Torres Vico nació en una familia de historiadores. Su padre es maestro en un instituto, y su madre metodóloga en el Instituto Nacional de Deportes (INDER). En las clases, a los niños les dicen que Fidel Castro fue un gran líder (de otra forma no se puede hablar, de lo contrario vas a la cárcel), pero en la casa, donde nadie puede oírle, llaman prisión a Cuba.

Dejar la isla es el sueño de muchos cubanos. Y no es solo por política, dice Esteban.

“La vida en Cuba es muy difícil desde un punto de vista económico. Imagínese mis padres, profesores que ganan en un mes 650 pesos cubanos. Eso es alrededor de USD 25. Ese dinero alcanza para pagar el gas, la electricidad, el agua y comprar comida para quince días. Las dos semanas que quedan tienen buscarla de alguna manera. ¿Cómo hacen mis padres? Dan clases particulares para la entrada a la universidad de jóvenes estudiantes, y con este dinero ya es más o menos lo suficiente. Pero hay gente que gana USD 5, que es el salario mínimo en Cuba.

En un mes, las autoridades subvencionan cinco huevos, medio kilo de arroz, aproximadamente 200 gramos de frijoles y 1 kilogramo de pollo. Los niños menores de siete años tienen leche. No puedes durar así dos semanas, ¡morirás de hambre! La medicina es gratis, sí, pero esto es solo para la consulta. Debes comprar medicinas con tu dinero. Lo más que te pueden ayudar es que recibas una tarjeta para alimentos, carne o pescado, si estás inscrito para recibir dieta. Lo recibes una o dos veces. Y eso es todo.

La educación también es gratis. Pero no hay muchas personas que quieren ingresar a la universidad. ¿Y para qué, si el camarero en un café o restaurante gana en propina más que un graduado? Estudian los hijos de familias inteligentes. Hay otra razón para obtener una buena educación: esta es una oportunidad para irse a trabajar en una “misión”. A los ciudadanos “confiables”, el gobierno cubano los envía a trabajar en beneficio del país en el extranjero, a las sucursales de empresas que producen bienes para Cuba. Esto se llama “misión”. Para irse, deben tener una buena educación y experiencia laboral. Además, nadie de tu familia puede ser visto tratando de escapar de Cuba o oponerse al gobierno“.

Esteban tiene dos hermanas: una es médico y la otra economista. Ambas estuvieron en “misiones” varias veces en Brasil, Venezuela, México, Francia. Desde allí trajeron “regalos del extranjero”: equipos electrodomésticos, ropa, comida. En su reventa, puedes ganar un buen dinero, lo que hace que la idea de “misión” sea aún más atractiva y generalmente se convierta en la principal fuente de ingresos. El 75 % del salario que se paga por la “misión”, los cubanos están obligados a devolverlo al gobierno. El dinero que queda alcanza un poco para vivir en el país de la misión.

En 2016, Esteban fue enviado a China por seis meses. Entonces tenía poco más de treinta años. Ya se había graduado de licenciatura en Ingeniería de Telecomunicaciones y Electrónica. Se graduó con una maestría en Dirección de Comercio Internacional, y trabajó durante varios años en una empresa que tiene sucursales en China y Vietnam. En esa “misión” Esteban debía encontrar proveedores de materiales de construcción. Pero terminó en dos semanas.

“Mi hermana me llamó y me dijo: ‘Pepito, perdóname. Mi marido y mi hijo nos vamos para Estados Unidos’- dice Esteban -. Y tan pronto como el Gobierno de Cuba reconoce que uno de los familiares se queda en otro país, todos los demás miembros de la familia ya no son “fiables”. Esto significa que inmediatamente te retiran de la “misión”, nunca más podrás salir del país y no podrás conseguir un buen trabajo en Cuba. No estoy molesto con mi hermana, la entiendo. En las misiones ganas buen dinero, pero casi todo lo das al gobierno, que no hace nada por ti; por ejemplo, me pagaron USD 2.500 al mes, de los cuales recibí solo USD 700. Mi hermana trabajó durante más de diez años. Solo quería salir de esta esclavitud.

Tan pronto como supieron de su escapada en el trabajo, comenzaron a seguirme de cerca. El jefe de la “misión” no me permitió moverme por el país, a veces incluso en la ciudad.Siempre me acompañaba o enviaba a alguien para que me acompañara. Descubrí que mi hermana ya estaba siendo retirada de Francia. Y también ella comenzó urgentemente a planear un escape”.