La reciente columna del señor Alejandro Barros sobre las notarías, a propósito del reciente informe de La Fiscalía Nacional Económica, FNE, sobre el “mercado de las notarías” aborda cuestiones de importancia que considero deben ser trabajadas por las distintas instancias que pueden contribuir al mejoramiento de sus funciones, desde un ámbito preeminentemente técnico.

Igualmente, considero que es necesario tener en cuenta que han sido los propios notarios quienes han dicho que hay un número considerable de trámites que se debieran descartar. Por ejemplo, las entidades bancarias al momento de gestionar solicitudes de sus clientes, están acostumbradas a pedir antecedentes como el certificado de soltería y otros que, claramente, no se necesitan en el mundo de hoy.

De igual modo, se ha construido una falsa polémica acerca de que puedan existir más notarías. Es una atribución que no es competencia de los notarios sino de instancias compartidas entre los poderes Judicial y Ejecutivo, a través del Ministerio de Justicia, que asume la decisión última.

En relación con los cobros de los trámites notariales, es bueno tener en cuenta que las notarías deben regirse por un sistema de aranceles que no sólo debe ser respetado sino que, como es el caso actual, se mantienen sin reajustar en sus valores desde un período bastante prolongado.

Es por todo esto que considero que, así como no se puede prescindir de la incorporación de nuevas tecnologías al funcionamiento de las notarías no se debe caer en polémicas fabricadas con cierta intencionalidad de campaña que muchas veces sólo buscan distraer la atención de los problemas más urgentes que debe abordar el país.

Carta de Waldo Mora Longa al diario La Segunda