Las dos mayores economías del planeta se aprestan para cumplir un mes enfrascadas en una guerra comercial, que, lejos de dar señales de suavizarse, se recrudeció en las últimas horas, con nuevas amenazas arancelarias.

El gobierno de Donald Trump en Estados Unidos anunció que analizará más que duplicar los gravámenes que prepara contra China por US$ 200 mil millones. Si antes había amenazado con cobros de 10%, la cifra subirá a 25%. El 6 de julio, la potencia estadounidense ya comenzó a aplicar aranceles a productos por US$ 34 mil millones y esta semana lo haría por otros US$ 14 mil millones.

Ante las nuevas amenazas, que fueron adelantadas la noche del martes, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China insistió en que el país reforzará las represalias contra EEUU. El vocero de la entidad, Geng Shuang, manifestó que “el chantaje y la presión de EEUU nunca funcionarán con China, y si toman medidas que empeoren la situación, nosotros tomaremos contramedidas para mantener nuestros legítimos derechos e intereses”.

Agregó: “Siempre hemos pensado que las disputas comerciales deben resolverse mediante conversaciones y negociaciones. Nuestros esfuerzos y sinceridad están a la vista”.

El conflicto se recrudece justo en medio de conversaciones informales entre Beijing y Washington para retomar el diálogo y frenar los cobros.

Quién tiene la ventaja

De no haber acuerdo este mes, los nuevos cobros de Washington entrarían en vigencia el 30 de agosto, cuando termine el período de consultas públicas. De acuerdo con fuentes cercanas a los diálogos, la Casa Blanca espera lograr concesiones de Beijing para desistir de los nuevos gravámenes.

Pero el lunes, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, puso en duda su confianza de en el gobierno de Trump. “China y EEUU han tenido varias rondas de consultas y lograron consensos importantes, pero lamentablemente EEUU no cumplió con sus obligaciones ni hizo esfuerzos concertados con China”, sostuvo.

Hasta ahora, la potencia norteamericana podría estar en posición de ganar. En el segundo trimestre, anotó el mayor ritmo de crecimiento económico desde 2014, con una expansión de 4,1%, mientras la inflación se muestra estable. Al mismo tiempo, el país negocia una nueva relación comercial con Canadá y México. Fuentes del país latinoamericano dijeron a Reuters que podría haber anuncios positivos en los próximos días.

Beijing, en tanto, da señales defensivas. El martes, el Politburó anunció que el gobierno se enfocará en respaldar el crecimiento, reforzando el giro hacia el estímulo tras años de controlar la expansión a través del crédito. La autoridad señaló que la campaña para reducir el apalancamiento seguirá a ritmo moderado, mientras que las políticas económicas buscarán ser “flexibles y efectivas”.

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