Fue tras la derrota en las elecciones presidenciales, a fines del año pasado, que en el Frente Amplio comenzaron a surgir las primeras voces de implementar el balotaje para los comicios municipales de 2020.Y seis meses después surgió el primer actor de la ex Nueva Mayoría en coincidir con la idea: la Democracia Cristiana.

Incluso, antes de asumir la mesa directiva, Fuad Chahín planteó, como requisito para generar un bloque de centroizquierda, que sus ex socios de la Nueva Mayoría apoyaran la idea de una segunda vuelta en las elecciones de alcaldes

Aunque en un comienzo el resto de los integrantes de la ex coalición miraba con distancia esa postura, el fin de semana pasado, el PPD comenzó a hacerse eco. Así, el vicepresidente de la colectividad Francisco Vidal propuso en su voto político la posibilidad de una segunda vuelta en las elecciones 2020.

Hoy, esta posibilidad es vista con especial atención en los partidos del bloque opositor, puesto que así se facilitarían los acuerdos, sin necesidad de generar una coalición. Además, el balotaje permitiría que las colectividades puedan llevar sus propios candidatos, disminuyendo la dificultad de las negociaciones para determinar a una sola carta.

Sin embargo, el Ejecutivo aún toma distancia del tema. Según comentan fuentes de Palacio, la segunda vuelta aún no ha sido materia de discusión ni tampoco se han hecho simulaciones al respecto. Además, la idea no generaría consenso en los partidos del oficialismo, puesto que la medida solo beneficiaría a la ex Nueva Mayoría y al Frente Amplio. En cambio, comentan en Chile Vamos, para ellos es más fácil llegar a acuerdos municipales.

Y si bien en Evópoli ayer se mostraron “abiertos” para analizar el tema, desde el sector creen que primará la negociación interna.

La importancia de la palabra de La Moneda se debe a que esta iniciativa requeriría del patrocinio del Ejecutivo. Ello, porque el posible cambio en la legislación conllevaría más recursos fiscales.

Sobre esto, el experto electoral y docente de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, explica que el gobierno “no tiene ningún incentivo para enviar una reforma de esta naturaleza, porque le resuelve un problema de coordinación a la centroizquierda. Mientras que a la coalición de derecha, le aumenta las barreras de entrada para poder ganar”.

El problema que surge en la oposición es que, sin balotaje aumenta la posibilidad de que enfrenten dicha elección con dos o más listas, lo que generaría una dispersión en los votos de centroizquierda. Algo que favorecería al oficialismo.

Otro factor que también frenaría al Ejecutivo en la posibilidad para implementar el balotaje, es el costo fiscal. Esa nueva elección se sumaría a la eventual segunda vuelta que deba hacerse para los gobernadores regionales, en caso que ningún candidato obtenga al menos el 40% de los votos. Se requieren más recursos, sin perjuicio de que en algunas comunas esta segunda vuelta conviva con una segunda vuelta para elegir los gobernadores regionales. Por lo tanto, el costo no sería el mismo en todas las regiones ni comunas”, señala Morales.

La posibilidad de impulsar la segunda vuelta, requiere además, de un quórum de cuatro séptimos, es decir, 89 de 155 diputados y 25 de 43 senadores. 

En tanto, el otro camino que busca la oposición, en medio de su crisis, es lograr un pacto por omisión. Explican en la ex NM que podrían, de ese modo, tener un “pacto instrumental” y dejar de lado un “compromiso programático”. El asunto es que, explican, también se debería generar después de una negociación que no se ve fácil de lograr.

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