Lo que hizo el número uno nacional tiene mucho mérito, pues al frente estaba un jugador que venía de ganar el título en Gstaad y que contó con oportunidades para ponerse en ventaja. Pero Nico mostró gran eficacia con su servicio en los momentos más complejos. Salvó los cuatro puntos de quiebre que enfrentó y, en contraparte, ganó los tres que dispuso. “Estoy muy contento. Jugué muy bien, muy concentrado, con mucha calma en la pista y muy agresivo en los momentos adecuados. Manejé la presión muy bien en los momentos claves”, expresó el pupilo de Martín Rodríguez después de su triunfo.

Detrás de ese grito del final del partido, no sólo se esconde la alegría por la victoria, sino que también la satisfacción estar cumpliendo un año excepcional, ya que gracias a la victoria, Jarry aseguró matemáticamente el top 50 (por ahora se proyecta en el puesto 43), además de terminar este 2018 dentro de los 65 mejores, en la que es oficialmente su primera temporada disputando torneos ATP y en la que, con lo hecho hasta ahora, se ubica 32 en la carrera al Masters de Londres.

Por otra parte, su victoria de este jueves se convirtió en la vigésima sobre polvo de ladrillo, lo que le asegura finalizar la temporada como el quinto tenista con más victorias en esta superficie, donde es superado por Alexander Zverev (21), Fabio Fognini (22), Rafael Nadal (26) y Dominic Thiem (28). Todos ellos con títulos.

Es decir, de no haber perdido este viernes al uzbeko Denis Istomin, habría alcanzado el cuarto lugar en este ranking. Y de haber logrado el título, que sería el primero de su carrera, igualará en el podio a Fognini.

Las opciones son concretas, ya que el chileno es el mejor rankeado de los cuatro semifinalistas. Su rival (7.00 de Chile) ocupa la casilla 95 del escalafón mundial y proviene de la qualy. A lo largo del torneo venció al argentino Federico Delbonis y a los alemanes Philipp Kohlschreiber y Maximilian Marterer. Mientras que los otros semifinalistas son el español Jaume Munar (88º) y el eslovaco Martin Klizan (112º). Este último le propinó una de las peores derrotas al chileno hace dos semanas en Umag.

Pero Jarry está con gran confianza y muy inspirado por el ascenso que ha tenido. “Mi primer objetivo era tratar de hacer lo mismo que el pasado año. En los tres primeros meses hice semifinales en Río y final en Sao Paulo. Ahora estoy número 53, estoy contento de alcanzar mis objetivos y me ayudan a mantenerme motivado y entrenar más duro”, destacó.

Aprovechar esta gran oportunidad que se le presenta también le significará al nieto de Jaime Fillol asegurar su presencia en prácticamente todos los torneos Masters 1.000, por lo que las posibilidades de seguir sumando son muy altas y eso, incluso, le permitiría ilusionarse con ser cabeza de serie en el próximo Abierto de Australia.

No cabe duda de que Nicolás Jarry es el gran responsable de la resurrección del tenis chileno en singles.

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