El verdugo de Nicolás Jarry en Kitzbühel, que lo bajóen el camino a su primer título, se llama Denis Istomin.

El tenista uzbeko, de 31 años, que actualmente ocupa la posición 95 del mundo y que viene de la qualy, tiene una historia fuera de lo común.

En 2001 casi perdió una pierna, luego de un accidente automovilístico, que le dejó secuelas que perduran hasta hoy. En esa época era un promisorio jugador juvenil. Sin embargo, debió pasar tres meses sin poder caminar y dos años sin competir.

Según recuerda el diario español El Mundo, Istomin superó esos duros momentos con la ayuda de su madre. “Me siento orgulloso de recuperarme de ese trauma, pero no fue algo mío, sino que lo consiguió mi mamá y otros familiares. Ella me dio la esperanza de que podía regresar. De hecho, estoy orgulloso de haber sido capaz de cumplir con lo que me decía”, expresaba.

Y el trabajo de su progenitora fue clave. Ella lo dirige y con ella a la cabeza ha logrado victorias importantes, como la que consiguió el año pasado ante Novak Djokovic, en el Abierto de Australia. Un par de semanas antes había ante Christian Garin en el Challenger de Bangkok.

“No creo que para otros jugadores sea raro que me entrene mi madre, pero es cierto que no puede entrar en mi vestuario antes del partido para hablar conmigo”, comentó hace unos años. Sobre la relación con ella confesó: “A veces me grita, intento responderle, pero me dice que haga las cosas como ella dice y todo irá bien. Normalmente tiene razón”.

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