EN EL CASO Barrancones, Piñera claramente se equivocó y más tarde hidalgamente reconoció el error. Hoy, por razones políticas que no se han explicitado, Bachelet detiene el proyecto Dominga por la vía del intendente, su representante personal. Este es el Barrancones propio de Bachelet cuya extrema ideologización le ha nublado ya la razón. El caso de Blanco en el CDE es solo otra señal más.

No cuesta mucho darse cuenta de que esta decisión es parte de la persecución bastante miserable que el gobierno y la izquierda están haciendo contra Piñera. ¿Por qué? Veamos algunos puntos.

1. En la sesión de diciembre del Consejo Regional de Coquimbo, se votó la aprobación de Dominga por 10 votos contra 2 y dos abstenciones. La opinión del consejo no es determinante, pero muestra el deseo e interés regional. Esta semana, el proyecto fue rechazado por el intendente.

2. En los seremis había inicialmente una clara mayoría para el proyecto y sorpresivamente algunos de éstos cambiaron la posición a último momento (Energía y Transporte), o se abstuvieron (lo que es insólito) en una votación manipulada desde Santiago, para que lo decidiera el poder político.

3. Entremedio de la voluntad técnica de aprobarlo y el rechazo al proyecto, la izquierda levantó una querella infundada contra Piñera.

4. La decisión del rechazo fue política y no profesional, apoyada técnicamente incluso por el Ministerio del Medio Ambiente, el Servicio de Evaluación Ambiental, y decididamente por Economía y Hacienda.

5. Matías Walker de la Nueva Mayoría acusó gestiones de Interior para que se votara en contra de la iniciativa. La actuación de los seremis mostró claramente dicha influencia.

6. El gobierno una y otra vez ha señalado la importancia del crecimiento y el empleo (sin crecimiento no hay desarrollo social dijo alguna vez) y esta decisión va exactamente en el sentido contrario, lo que es muy difícil de entender. El presidente del Consejo Regional, Teodoro Aguirre, sostuvo en diciembre que “es una manera de buscar el progreso, de otra manera nos quedamos estancados, sin posibilidades de crecimiento desde el punto de vista económico y de desarrollo de toda la región”.

7. Esto indirectamente afecta a Piñera porque la propia Nueva Mayoría ha levantado un caso inexistente sobre Dominga. Es la táctica del PC, y la creciente judicialización de la política.

8. Piñera lidera claramente las encuestas presidenciales frente a la Nueva Mayoría que está en desarme y apanicada de perder el poder y todas sus ventajas. Es tan mala la gestión del gobierno y está tan deteriorada la Nueva Mayoría que no saben cómo detener al candidato. El Estado se ha transformado en una empresa para lucrar.

9. Bachelet ya sentó el precedente de usar el aparato público para atacar a sus adversarios. Hay que recordar la intervención del SII para atacar a la UDI, y para defender SQM en que estaban involucrados muchos de la Nueva Mayoría.

10. La Fiscalía está claramente tuerta, solo mira por uno de los ojos, y la justicia con muy poca credibilidad.

11. El creciente deterioro de la economía es el caldo natural de cultivo del populismo, que ofrecerá soluciones mágicas a costa de mayores impuestos a los “ricos”, incluso al patrimonio, como lo hace el PPD y por ende Lagos que es su candidato, y será la fórmula de la izquierda para las elecciones.

12. Este es un claro ejemplo de lo que Büchi llamó incerteza jurídica. Tres años de trabajo e inversión (unos $ 35.000 millones se estima), de conversaciones y acuerdos con las autoridades pertinentes, y termina por una decisión política claramente arbitraria. Al final el único que se atreverá a invertir en Chile es el Estado, y eso es el paraíso para la izquierda.

13. Lo peor es que el proyecto finalmente va a prosperar, pero Bachelet se dio el gustito de apoyar al PC contra Piñera, y dar las peores señales posibles para los inversionistas tan necesitados hoy.

La fundación Océana ha sido opositora al proyecto desde siempre. Su directora señala: “Si se aprueba este proyecto sería una vergüenza para la institucionalidad chilena”. O sea, es un veto para la empresa haga lo que haga. Solo quiero recordar que Marcel Claude fue el administrador de dicha fundación en sus inicios.

En suma, Bachelet, al estilo chavista, ha mostrado nuevamente cómo se usa el aparato estatal para perseguir a sus adversarios.

/Columna de Sergio Melnick para el diario La Tercera

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