Jorge Bofill, abogado de las familias de los dos chilenos que enfrentan un juicio por homicidio en Malasia, se mostró confiado en la suerte de Felipe Osiadacz y Fernando Candia, luego del inicio del proceso, donde ya declararon el recepcionista del hotel y el policía que llegó al lugar.

Según Bofill, los testimonios dejaron en claro que los chilenos actuaron en defensa propia, donde Lin, recepcionista del hostal, recalcó que un transformista que ejercía el comercio sexual en la vía pública, llegó hasta el inmueble para molestar a Candia.

“La mujer, evidentemente alterada, le pedía dinero con insistencia a Fernando El hostal está a menos de diez minutos del centro de la ciudad, en un barrio donde hay bastante prostitución y en el cual, según testimonios locales, no es raro que los pasajeros de hostales cercanos sean acosados por prostitutas que le piden dinero”, indicó a Emol.

Tras inmovilizar a la víctima, los jóvenes pidieron que se llamara a la policía, la cual tardó 30 minutos en llegar, a pesar de que el cuartel está en las cercanías.

“El policía tardó otros 15 minutos en constatar los signos vitales del ladyboy y recién ahí comprobó que había fallecido. También constató que Felipe había resultado con múltiples heridas en su cara y su cuerpo”, explicó.

Frente a esto, Bofill dejó en claro que “estas declaraciones permiten augurar que la amenaza de la pena de muerte de la que se ha venido hablando se aleja de un probable resultado del juicio”.

“Aquí lo que hubo es una agresión violenta de parte de la persona que resultó fallecida y ante la cual ellos se defendieron. Uno podrá discutir si esto configura o no una legítima defensa, en cuyo caso ellos debieran ser absueltos o si en el peor de los eventos uno podría hablar de una muerte accidental”, argumentó.

Por su parte, el juicio fue suspendido hasta el 27 de agosto, a la espera de que la Fiscalía mantenga o no la calificación del caso, además del testimonio de los chilenos.