A pesar de su leve figura, Rachel Harris tiene una presencia profundamente física. Una pequeña rubia de Pasedena, California, nacida el 24 de junio de 1991, prácticamente llegó al mundo como artista. Después de años de febril pintura y dibujo, tiene su propio estudio en el centro de Los Ángeles. Ella necesita todo el espacio para trabajar en sus pinturas, que tienden a ser bastante grandes. “Me cuesta mucho levantarme en la pared, así que pinto en el piso”, explica. Cuando surgió la oportunidad de posar para Playboy, Rachel lo vio como otra forma de cambiar de opinión y tal vez ganar algunos corazones en el camino. Rachel espera elevar su perfil como artista, alentando a las personas a pensar en su trabajo. “Al ser vista como una mujer hermosa, puedo redirigir la atención a mi arte y desafiar el estereotipo de que los artistas son flojos o desconectados. Lo tengo todo junto, soy creativa y hermosa, y Playboy, dándome esa oportunidad, va a cambiar mi vida”, asegura. Si nos preguntas, Rachel no necesita ayuda, es una fuerza creativa y no muestra signos de desaceleración. 

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