Sin mucha sorpresa hemos leído una carta de los presidentes de los partidos de la ex Nueva Mayoría y del Frente Amplio criticando la resolución de la Corte Suprema que otorgó beneficios carcelarios a algunos presos de Punta Peuco.

No reparan que en muchos países desarrollados se otorga este tipo de beneficios carcelarios a los condenados que sobrepasan cierta edad o que están afectados por enfermedades terminales, de manera que sigan cumpliendo sus condenas en sus hogares, asilos u hospitales.

Y, lo que es más lamentable, algunos de ellos vuelven a caer en un doble estándar moral inaceptable.

Ninguno de ellos se quejó cuando Chile, hace algunos años, acogió al ex dictador de Alemania Oriental para que pasara sus últimos días acá, ya que padecía de una enfermedad terminal, no obstante su brutal y represiva gestión que sistemáticamente violó los DD.HH.

No es de extrañar. Son los mismos que no condenan dichas violaciones en Cuba, Venezuela y ahora en Nicaragua. Es obvio, solo lo hacen cuando los violadores son dictaduras de derecha o “fascistas”, pero cuando quienes incurren en ello son gobiernos de izquierda, lo hacen para reprimir a los “contrarrevolucionarios” y en nombre del “progresismo”.

Da pena que esa misiva la hayan firmado los presidentes de la DC y del PPD, sin considerar la importancia de valores como el perdón, la misericordia y la compasión. ¡Valores permanentes del humanismo cristiano y laico!

/Por Jaime Ravinet de la Fuente para Chile Merece