En un atardecer de Anakena, a la sombra de muchos recuerdos y de viejas canciones… /ese farol no alumbra, no alumbra ese farol, póngale parafina que alumbrará mejor… /hurry, hurry, hurrá…/,  viejos amigos comentábamos lo importante que era comprobar que el Presidente de la Republica, con su visita a la isla, prestara tanta atención al futuro de Rapanui mientras, simultáneamente, su Ministro de la Familia y Desarrollo Social  (Moreno) hacía lo suyo con los mapuches…

Comentábamos que el gobierno estaba haciendo grandes esfuerzos por “pacificar los espíritus”… y que era algo que nos hacía mucha falta porque -a pesar de las diferencias- este país tenía todo para ser, no digo que la copia feliz del edén, pero algo que tímidamente se le parezca…

Pero, como decimos en jerga castiza… “no falta el… con fósforos” o, dicho de una manera más refinada, “no falta el león sordo”, en remembranza del cuento de aquel hombre que, en la selva, enfrentado a un grupo de leones, recordó que la música amansaba a las fieras, por lo que decidió tocar su violín, con lo cual los leones se relajaron y se quedaron casi dormidos; pero, cuando estaba a punto de irse a salvo, se lo comió un león. El cuento termina cuando un león le dice a otro…  “no te decía yo, ¡Qué el sordo nos iba a arruinar la fiesta!”.

Pues bien, en nuestra realidad está pasando lo mismo… El gobierno hace ingentes esfuerzos por pacificar los espíritus, por abordar los problemas más urgentes, especialmente los asociados a la educación, la salud y la seguridad, mientras  la oposición adopta la actitud del león sordo… No quiere ver nada bueno y sólo le interesa oponerse.

Ante esta realidad no queda otra actitud que “seguir tocando el violín…” es decir: seguir por el camino de las grandes metas.

Como, entre otras definiciones, la política es el “arte de anticiparse”, corresponde que quienes creemos que las cosas pueden mejorar con el tiempo, debemos –silente pero activamente- asumir nuestra responsabilidad con lo que viene… las elecciones municipales.

En oportunidades anteriores nos hemos referido a la necesidad de generar un “gran zumbido” que logre movilizar a los sectores pasivos constituyendo una fuerza que le dé estabilidad y proyección al progreso social, económico y político de nuestra sociedad… Los vientos soplan a nuestro favor, ahora hay que sumar y evitar la cosa pequeña, los ruidos que distraen y la inquina que divide… Estos días han sido de “una buena marea”.

Siguiendo con nuestro espíritu rapanui… y con el ambiente de nuestra isleña tertulia, los comensales concluimos que, desde la perspectiva del tiempo y de los grandes objetivos, ahora hay que mirar al futuro y concentrarse en las elecciones municipales.

Absortos en esas divagaciones y, recordando viejas canciones de nuestros guitarreos playeros, un isleño parroquiano interrumpió: “si quieren un mejor futuro, eso dependerá de cuanto hagan por ganar las próximas elecciones…”. Como nuestras expresiones no fueron muy elocuentes reforzó su reflexión tarareando esa vieja canción: “y ahora le toca al vecino”… ¡salud!

/Por Cristián Labbé Galilea para Chile Merece