Una atenta audiencia compuesta por estudiantes uniformados de la Maestría en Desarrollo y Defensa Nacional 2018 de Perú escucharon, el pasado 17 de julio, las palabras del Comandante General del Ejército de esa nación, Cesar Astudillo Salcedo. En la ponencia, la máxima autoridad militar explicó los planes de la institución que apunta a renovar su material con miras a 2034. Entre los puntos que abordó fue la aspiración de tener un Ejército “moderno y disuasivo” para hacer frente con éxito las amenazas, a través de una gestión “moderna y eficaz”.

La escena no es una novedad en el mundo militar peruano y chileno, puesto que desde hace unos años hasta ahora, el país vecino le ha asignado un rol clave a sus inversiones en capacidades estratégicas.

De hecho, para la gestión de 2018, el gobierno peruano asignó al Ministerio de Defensa alrededor de USD 2.243 millones en el presupuesto inicial, que varía positivamente en el transcurso del año. Si se compara con 2017, los recursos aumentaron en cerca de USD 213 millones. Según explican expertos, subió en un 10,4% en un año.

Además, cuentan con recursos adicionales de las participaciones del “Fondo de Defensa para las Fuerzas Armadas y Policía Nacional” que provienen del proyecto de gas natural de Camisea.

Según información que Perú ha entregado abiertamente, este Fondo de Defensa le ha permitido dar continuidad a la inversión pública para las FF.AA. El monto total de ésta, entre 2004 y 2018,  supera los USD 4.430 millones

La relación de recursos naturales con financiamiento para las Fuerzas Armadas peruanas, tiene cierto parecido con el aporte que en Chile reciben por la Ley Reservada del Cobre. Y eso es precisamente algo que cambiará luego de que este lunes el Presidente Sebastián Piñera anunció, en La Moneda, las indicaciones al proyecto de ley que establece un nuevo modelo de financiamiento para las capacidades estratégicas de la defensa nacional.

Junto a los ministros de Defensa, Alberto Espina, y de Hacienda, Felipe Larraían, el Mandatario señaló que se busca un “mecanismo más eficiente en que existe un mejor control democrático de los gastos e inversiones de nuestras Fuerzas Armadas, y que además ese mecanismo de financiamiento no dependa de una variable como es el precio del cobre”.

Entre otros cambios, se deroga la Ley Reservada del Cobre y se plantea que Codelco entregue el 10% de sus utilidades al Fisco por 12 años, el que se incorporaría al Fondo de Estabilidad Económica y Social. 

Perú podría igualar a Chile en el corto plazo

Chile aún está posicionado por sobre Perú en sus recursos militares. De hecho, según la Cuenta Pública que el Ministerio de Defensa subió a su web, la Ley de Presupuesto del año 2018 le asignó al ministerio un total de 1,78 billones de pesos, lo que equivale, aproximadamente a USD 2.700 millones.

Sin embargo, el crecimiento económico de los últimos años de Perú es clave en el aumento de su inversión en Defensa. Según comentan estudiosos en el tema, el desarrollo económico chileno permitió que se pudiera realizar una planificación eficaz en materia de capacidades estratégicas durante los últimos 20 años. En contraste con Perú, que recién durante los últimos años ha contado con recursos para invertir y actualizar sus capacidades. Y es en este escenario que se acerca progresivamente a Chile en su potencial militar y podría igualarlo en el corto plazo. Se habla, incluso, de unos 5 años.

Así, mientras los peruanos se concentran hoy en mejorar el material y las habilidades de sus fuerzas, en Chile se opta por la mantención de lo que ya se tiene. Proceso que de por sí, ya es caro. Quienes conocen de la materia, dicen que el Mantenimiento del Potencial Bélico (MPB) es muy alto y es lo que ha permitido tener una continuidad de la capacidad estratégica para disuadir.

Según Guillermo Holzmann, analista político y experto en Defensa, explica que si bien Chile es superior en su plataforma militar, Perú efectivamente está aumentando su participación en sistemas de capacidad de seguridad. “Y así como Chile se actualizó hace unos años atrás, Perú lo está haciendo ahora gracias a su economía”.

Esto se puede constatar de diferentes maneras. Por ejemplo, en las noticias de los últimos años que se pueden ver en la prensa peruana o en sitios especializados. A ello se suman las declaraciones de altas autoridades uniformadas de esa nación. Como ocurrió en el reciente aniversario de la Fuerza Aérea peruana, a fines de julio. En la ocasión, el comandante general de esta rama, Javier Ramírez Guillén, señaló que la institución busca “mantener e incrementar” los niveles de operatividad de sus aeronaves. Algo que fue compartido por la vicepresidenta de Perú, Mercedes Araoz quien lideró la ceremonia. “El Gobierno está haciendo todos los esfuerzos por mantener e incrementar los medios aéreos para la defensa, ya que ellos contribuyen a la seguridad, no solo realizando vigilancia aérea, sino también a las labores de defensa civil y el control interno”, señaló en representación del Presidente.

El ámbito naval se viene trabajando de igual manera. Así, por ejemplo, en 2016, se dijo que la marina había invertido, en los últimos 5 años, cerca de USD 827 millones. Esto, que se publicó en la prensa en ese momento, incluía modernización del arsenal naval en Callao, la construcción de un buque multipropósito, cuatro patrulleras, el buque logístico BAP Tacna, entre otras inversiones.

También se ha hecho público que en el mes de mayo, los cuatro submarinos de la marina comenzaron una modernización con la asistencia de un astillero alemán.

China arma a Bolivia

El pasado lunes, el Presidente de Bolivia, Evo Morales encabezó una ceremonia junto al embajador de China en Bolivia, Liang Yu. El objetivo del encuentro fue recibir, por parte del país asiático, equipamiento militar. La entrega del materia incluyó 10 vehículos de transporte de personal, 536 visores nocturnos, cuatro purificadores de agua y 10 cisternas de agua, entre otros equipos.

“Las cooperaciones militares entre ambos países son el símbolo de la alta confianza política y ostenta el nivel estratégico de nuestras relaciones”, dijo el diplomático chino en la oportunidad.

Esta cooperación de Beijing con La Paz no es nueva y responde también a una lógica política. Según explica el analista Guillermo Holzmann, el país asiático apoya, principalmente, al eje bolivariano en la región “con interés en sus recursos naturales”. Bolivia está muy por debajo en capacidades estratégicas comparado con Chile, pero como no sigue las regulaciones y protocolos de la OTAN, como sí lo hace Chile y Perú, le daría “un margen de acción” distinto.

En cambio, el seguir estos estándares, le permite a Chile tener, además del reconocimiento internacional de las principales potencias, participar e incluso liderar actividades conjuntas como el Rimpac 2018, el principal ejercicio marítimo del mundo que se realizó hace unas semanas en Hawaii. Y del que China fue excluido.

/gap