A los venezolanos se les hace cada vez más cuesta arriba consumir proteína animal por lo costosa que está. El precio de un kilo de carne de res aumentó 2.837,5% y el de pollo subió 1.818,5% desde enero hasta el 7 de agosto. “En la casa dejamos de comer carne desde hace cuatro meses y compramos un pollo entero mensual, del que no boto ni siquiera el cuerito”, contó en una carnicería en la Candelaria Rosa Fernández, ama de casa, cuyo grupo familiar está integrado por dos hijos adolescentes y su esposo, que gana dos sueldos mínimo y el ticket alimentación. Así lo reseña el-nacional.com.

Un kilo de carne molida, la de más demanda, se conseguía ayer en 9,4 millones de bolívares, a principios de años estaba en 320.000 bolívares. El kilo de pollo entero pasó de 270.000 a 5.180.000 bolívares. Los precios del kilo registrados en agosto equivalen 3,1 y 1,7 salarios mínimo vigente de 3 millones de bolívares mensuales, lo que compromete el exiguo presupuesto familiar.

En el mercado Guaicaipuro, Jorge Martínez, jubilado, discutía con el carnicero de un puesto porque quería poner más alas, casi sin carne, en la pechuga que le pidió. “Vivo con mi madre que es pensionada. Los reales no alcanzan ni para comprar la comida. Una o dos veces a la semana comemos algo de pollo. La carne desapareció de nuestra mesa desde el año pasado”, dijo.

Una empleada pública, con una familia de cinco miembros y que pidió no mencionar su nombre, narró: “Hasta mediados del año pasado compraba una pieza de carne de res de cinco a seis kilos, para todo un mes, que me la preparaban en diferente cortes. Ahora, lo máximo que compro es un kilo y de carne molida, que rendimos con vegetales y soya”.

Comerciantes señalaron que las ventas han caído más de 60% en un año. “Los proveedores aumentan los precios cada vez que nos suministran carne, cochino o pollo. No me gusta que los clientes pongan mala cara, pero no puedo vender a pérdida y necesito capital para reponer inventarios”, explicó el dueño de un supermercado.

Otro propietario de un frigorífico destacó que este año las cosas están bastante difíciles, pues la gente no tiene poder de compra y por lo general se lleva medio o un cuarto de kilo de carne molida o de costilla. “Con suerte llegan a compran un pollo entero, mientras que la venta de milanesas y muslos ha caído bastante”.

Actualmente, la opción de adquirir las partes del pollo antiguamente consideradas como de segunda, representa también un duro golpe al bolsillo de los venezolanos. En el mercado Guaicaipuro un kilo de alas y de mollejas cuesta 5,3 millones y 4,3 millones de bolívares, respectivamente. “Ni carapacho puede comprar uno”, expresó una consumidora cuando el carnicero le informó que el kilo valía 2 millones de bolívares.

Los elevados precios se repiten con la carne de res: los huesos rojos para sopa están en 2.480.000 bolívares el kilo; el de corazón, panza y patas se ubican en 4 millones, 6 millones y 3 millones de bolívares.

“Gasté 10 millones de bolívares y solo compré medio kilo de carne molida y de panza más 2 muslos de pollo. Olvídate de comerte una chuletica de cochino, así sea de vez en cuando”, afirmó un motorizado al salir del mercado Guaicaipuro. Y es que la carne de cerdo es más costosa que la de res. Un kilo de chuleta normal y ahumada cuesta 10,4 millones y 11,5 millones de bolívares.

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