La economía estadounidense registró una caída de 9,5% en el segundo trimestre por los efectos de la pandemia, en la debacle más grande registrada en la historia del país, según las estadísticas publicadas este jueves en la primera de las tres estimaciones oficiales para el periodo abril-junio.

Además, la cifra de nuevos solicitantes de subsidios por desempleo subió ligeramente hasta los 1,43 millones. Los reportes habían estado en descenso tras alcanzar un pico en marzo, pero los nuevos rebrotes frenaron la tendencia a la baja y el número de despidos se fija en niveles históricamente altos.

El enorme desplome en el gasto de los consumidores debido a que las personas permanecieron en casa y evitaron salir de compras, viajar o reunirse en grandes multitudes a medida que el virus se esparcía, provocó una contracción de la economía a una tasa interanual de casi 32,9% durante el periodo de abril a junio. La cifra es más del triple que el peor descenso trimestral previo: una caída del 10% en 1958. La depresión de la actividad económica en sectores como la inversión empresarial, la construcción de vivienda y el gasto público posiblemente también contribuyeron a la peor contracción trimestral desde que comenzaron los registros en 1947.

El reporte de la Oficina de Análisis Económico no indica que la economía estadounidense se contrajo un tercio, sino que reporta las cifras como una tasa anualizada: eso muestra cuál sería el cambio trimestral si durara un año completo. Así, el cambio con respecto al primer trimestre es de 9,5%.

La contracción del trimestre pasado fue tan vertiginosa que la mayoría de los analistas prevén que la economía logre una marcada recuperación durante el periodo actual de julio a septiembre, de hasta 17% a tasa interanual. Pero, ante el aumento en la tasa de casos confirmados de coronavirus en la mayoría de los estados, más negocios se han visto obligados a cancelar sus reaperturas, y el Senado ha propuesto una reducción en los subsidios gubernamentales por desempleo, por lo que la economía podría empeorar en los próximos meses.

El gobierno del presidente Donald Trump está apostando en contra de ese resultado al afirmar que la economía tendrá una recuperación drástica en forma de “V”, en la que el desplome del trimestre pasado dé paso a una recuperación impresionante en el periodo actual, una deseada dosis de buenas noticias que serían reportadas a finales de octubre, a pocos días de las elecciones presidenciales.

Las cifras del PIB para el tercer trimestre, el repunte anticipado, deben presentarse el 29 de octubre, solo cinco días antes de las elecciones. Trump es muy consciente de los tiempos. “Vamos a tener un gran tercer trimestre”, dijo en una entrevista con Fox News. “Y lo bueno del tercer trimestre es que los resultados saldrán antes de las elecciones”.

Sin embargo, muchos analistas tienen una visión completamente opuesta. Haciendo énfasis en que la economía no puede recuperarse por completo hasta que la pandemia haya quedado derrotada o haya una vacuna disponible, visualizan un escenario en forma de “W” en el que a la recuperación en el trimestre actual le siga un periodo sostenido de crecimiento tenue o incluso una recesión. De todas formas, para esa eventual nueva caída, ya sería para después de la votación.

Los analistas advierten que el panorama podría oscurecerse aún más en caso de que el Congreso no logre promulgar la suficiente ayuda financiera para reemplazar el apoyo federal de 600 dólares semanales en subsidios por desempleo, que está por expirar, o proporcione ayuda suficiente para los negocios y los gobiernos estatales y locales. Los senadores republicanos presentaron el lunes una propuesta de 1 billón de dólares que está muy por debajo de la medida de 3 billones de dólares que ha aprobado la Cámara de Representantes, dejando un enorme hueco que conciliar entre ambas facciones a medida que comienzan a agotarse algunos elementos de los programas de ayuda de emergencia que el Congreso había otorgado anteriormente.

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