El Banco Central quiere que el Everest de Lebacs, cercano al billón de pesos, desaparezca a fin de año. En medio de la turbulencia cambiaria local, acentuada por el temblor que sufre Turquía y su moneda, la lira, el organismo monetario que conduce Luis Caputo anunció un cronograma preciso para atacar el problema de las Lebacs.

En las últimas horas apareció una ráfaga de comunicados del Central, de Hacienda y del Fondo Monetario Internacional. El Central anunciando su estrategia para reducir las Lebacs, Hacienda avisando que dejaba de licitar dólares y el FMI expresando su apoyo al plan del Central. Un segundo comunicado del BCRA llevó un poco de calma: avisó que este martes licitará 500 millones de dólares. Lo de calma fue porque la suspensión de las subastas de Hacienda hizo pensar a algún desvariado en que se reimplantaba el cepo. Vale la pena aclarar -aunque sea innecesario- que las home banking siguieron activas y operando sin problemas.

Las Lebacs comenzaron a crecer en forma constante desde que la Argentina retomó las emisiones de deuda, en abril de 2016. Cada dólar que entraba por esas emisiones era comprado por el BCRA para aumentar las reservas. El siguiente paso era entregar pesos al Tesoro que este volcaba al mercado para financiar su gasto. Esos pesos luego eran esterilizados por el BCRA vendiendo Lebacs.

Las tasas de interés eran tan atractivas en términos reales -porque el dólar se atrasó- que las Lebacs se  convirtieron en la mejor opción del mercado. Fondos locales y del exterior se tiraron en palomita sobre las Lebacs.

Pero nada es para siempre. Este año, con las primeras turbulencias a nivel global, muchos inversores pidieron canjear lebacs por dólares. Fue un rush que se comió reservas por 20.000 millones de dólares. Y disparó el precio del dólar.

Pero al mismo tiempo, las Lebacs emitidas a tasas del 40 o 45% se convirtieron en la principal fuente de creación de dinero y, por ende, en un problema a la hora de bajar la inflación.

Las Lebacs y sus vencimientos mensuales derivaron en los ya célebres “supermartes”, donde se producían vencimientos de entre 500.000 y 600.000 millones de pesos.

Ahora el Central tomó decisiones concretas.

Los bancos no podrán participar más de las licitaciones de Lebacs. Las entidades podrán aplicar sus pesos a Letras de Liquidez o Nobacs a un año.

El resto de los inversores deberá conformarse con un stock cada vez menor de Lebacs. Mañana vencen $ 330.000 millones de este sector del mercado pero se ofrecerán solo $ 230.000 millones. Las renovaciones menores que los vencimientos seguirán así hasta diciembre.

A fin de año no debería haber una sola Lebac en circulación. Y el BCRA emitirá deuda que solo podrán comprar los bancos. Quienes no puedan quedarse dentro de las Lebacs deberán irse a otros instrumentos: bonos, plazos fijos o… dólares.

Está claro que el Gobierno no quiere congelar el dólar en un precio determinado. Aceptará las tendencias globales, que hoy llevan a las monedas emergentes a devaluarse contra el dólar Cierto es que el peso argentino está en un club de monedas que más sufren. En ese club están la lira turca, el rublo ruso y el rand sudafricano.​
El BCRA ofrecerá mañana 500 millones de dólares, para atajar a los que migren de las Lebacs. Además, para contener a los que están hoy en pesos, subió la tasa de referencia al 45%, por aquello de que la codicia le debe ganar al miedo. Por cierto, una suba de tasas que hará recrudecer las críticas sobre el impacto que las tasas altas tienen sobre la actividad.

Este proceso de ofrecer menos Lebacs que las que vencen atenuará entonces la creación de dinero por los intereses que devengan todos los meses. Y, se entiende, deberá contribuir a apagar uno de los motores de la inflación.

El Central lo explicó así: “Al culminar este proceso el stock de instrumentos emitidos por el BCRA será significativamente inferior al actual y los únicos tenedores de estos instrumentos serán los bancos del sistema financiero local. Esto permitirá mejorar la eficacia de la política monetaria para combatir la inflación, reducir las vulnerabilidades en el mercado cambiario, fomentar el desarrollo del sistema financiero y fortalecer nuestra economía”.

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