Atención al desempeño del dólar hoy. Claro porque el Banco Central anunció esta mañana que decidió iniciar un programa gradual de reposición y ampliación de reservas internacionales para fortalecer la posición de liquidez internacional del país, en preparación del término de la Línea de Crédito Flexible del FMI en 2022.

El objetivo de esta iniciativa es incrementar el nivel de reservas internacionales hasta alrededor de 18% del PIB.

En un comunicado, la entidad dirigida por Mario Marcel dijo que si bien el marco de políticas macroeconómicas pone a la economía chilena en una situación favorable para poder sobrellevar turbulencias, en 2020 consideró necesario fortalecer su posición de liquidez internacional, de manera de poder mitigar los efectos de la potencial materialización de riesgos financieros para el país.

Con tal propósito, el emisor recordó que en mayo del año pasado obtuvo una línea de crédito flexible (FCL) del Fondo Monetario Internacional por casi US$ 24 mil millones, con una vigencia de 24 meses.

“Considerando que la FCL es una facilidad de carácter precautorio y temporal, que expira en mayo de 2022, y que las condiciones financieras internacionales imperantes son apropiadas, el Consejo estima prudente iniciar ahora un proceso que permita suplir el rol de la FCL mediante la acumulación gradual de reservas internacionales”, dijo la entidad.

Compra de divisas

En ese contexto, el instituto emisor anunció que implementará un programa gradual de compra de divisas por US$ 12.000 millones. De estos, US$ 2.550 corresponden a la reposición de las reservas utilizadas en el plan de intervención que se ejecutó entre diciembre de 2019 y enero de 2020, y el saldo restante al monto necesario para elevar su tamaño a alrededor de 18% del PIB.

Este programa se materializará en un plazo de 15 meses, de modo de coincidir con el término de la FCL, a través de compras regulares de divisas por US$ 40 millones diarios mediante subastas competitivas.

EL BC dijo que esta medida es congruente con el esquema general de la política monetaria, basado en una meta inflacionaria y flexibilidad cambiaria, así como su instancia actual, toda vez que no busca modificar las condiciones financieras prevalecientes. “Por ello, los efectos monetarios de esta medida serán esterilizados en magnitudes coherentes con la orientación de la política monetaria”, dijo.

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