Todos hablan de la familia como la célula de la sociedad, sin embargo, en la praxis, no pasa de ser un decir, ya que, no nos hacemos cargo de que lo que la familia produce, significará finalmente la calidad de vida, del tipo de sociedad en la que viviremos.

 

INTRODUCCIÓN

En esta columna, les invito a reflexionar en familia a partir de la lectura de esta columna, en cuanto a que tomemos conciencia de que todo lo que pasa en el mundo, tiene que ver con la familia, en tanto y en cuanto a las interacciones entre sus miembros, así como las interacciones con el resto del mundo.

En su desarrollo encontrarán algunas de las razones del porqué de tanto fracaso matrimonial y de convivencia, tanto en las parejas heterosexuales como homosexuales.

Todos hablan de la familia como la célula de la sociedad, sin embargo, en la praxis, no pasa de ser un decir, ya que, no nos hacemos cargo de que lo que la familia produce, significará finalmente la calidad de vida, del tipo de sociedad en la que viviremos.

 

¿AMOR SOCIAL?

Hemos visto, verbigracia, como los legisladores, en un acto contaminado por intereses partidistas, exentos de todo “amor” hacia los ciudadanos que los han elegido, -ya que decir, ideológicos sería un craso error-, no han querido legislar contra los delincuentes políticos, que se esconden detrás de un pasamontaña, los encapuchados.

Asimismo, nunca he visto, a un padre o madre, aparecer denunciando a su propio hijo, cuando las imágenes de televisión nos muestran a un encapuchado destruyendo la propiedad privada, intentando quemar a un carabinero con bombas molotov y tantos otros actos vandálicos y/o criminales.

Para todos nosotros, el encapuchado es un desconocido, un “nadie”. Pero, el padre o madre, si sabe que ese es su hijo, lo reconoce por sus ropas, zapatillas, movimientos, y tantas otras señales. Por lo tanto, al no proteger a la sociedad de su hijo delincuente, es su cómplice, es tan criminal como él, y que decir, de aquél que debe legislar y por egoístas intereses, ya que necesita a esos personajes operando en las calles, no legisla para detenerle, contenerle y para mi, es tan cómplice como los padres de este.

 ¿Dónde está el amor por los otros y por su propio hijo? Se supone que, si yo veo a mi hijo, atentando contra a propiedad privada o la vida de un tercero, excusándose en la “defensa de derechos”, debo percatarme que los valores están distorsionados y hay que corregirlos.

 

LA PAREJA COMO EL ALFA Y EL OMEGA

En nuestras relaciones de pareja, podemos vivir las subsiguientes formas de interacción, que van a depender del grado de madurez alcanzado tanto en lo individual, como en el grado de evolución de la pareja:

  • Tu o yo: Que expresa la forma más narcisista de una relación, y se caracteriza por una pugna permanente entre sus integrantes
  • Tu y yo: Tipo de relación que se aproxima a lo que debería ser una relación
  • Nosotros: La verdadera, auténtica relación, donde el egocentrismo muere para dar vida a la relación amorosa plena de complicidad y de intimidad.

 

EL COMPROMISO

Cuando concretamos una relación afectiva, con el compromiso de querernos, cuidarnos y respetarnos en la salud y en la enfermedad, pareciera que estamos capacitados para cumplir dicho deber, que vamos a ser capaces de dar lo mejor de nosotros en la constelación que es la pareja y en la posterior aparición de la familia.

Sin embargo, a poco andar, pequeñas y/o grandes desilusiones comienzan a invadir el campo de acción en el que se desenvuelve nuestro interaccionar y quehacer afectivo.

En nuestra columna, https://www.radiosantiago.cl/archivo/64690  , AMAR, CONJUGANDO EL VERBO, dijimos que sea cual fuere nuestro grado de madurez, es muy difícil lograr desarrollar y conciliar una relación amorosa, madura, no neurótica.

¿Las razones?  Ya las hemos explicitado en nuestras columnas y por años en nuestra Escuela para Padres tanto en radio y televisión, así como en su momento, en la Corporación Arrau, quién bajo la dirección de Juan Muñoz, nos acogió afectuosamente, y que derivan de:

 

LAS SIGUIENTES RAZONES

  1. Somos productos de la experiencia y el aprendizaje, a los interesados les invito a buscar por internet la experiencia de “Los monos de Harlow” y podrán entender y comprender mejor de lo que estoy hablando.
  2. Nuestros primeros profesores, -nuestros padres- muchas veces son portadores de:
  • Neurosis
  • Incapaces de amar en forma altruista
  • Desquicies psicológicos,
  • Malas experiencias como hijos
  • Provenir de familias disfuncionantes
  • De familias separadas
  • Alcohólicas
  • Abusivas física y/o psicológicas
  • Drogadictas
  • Con conflictos sexuales no resueltos
  • Con conflictos de género y,
  • Tantas otras disfunciones que terminan contaminando a sus propios hijos, generando en ellos, un apego inseguro, porque sus experiencias tempranas fueron por debajo de lo óptimo predisponiéndoles a “La Maldición Psicoanalítica” y la “Compulsión a la Repetición”, esto es, que las personas en un acto compulsivo repiten la historia de su familia de origen.

 “ESQUIZOFRENIA”

Somos parte de una sociedad enajenada, esquizofrénica, que por lo mismo tiene un doble discurso, con una total incongruencia entre lo que dice y lo que hace. Del dicho al hecho hay mucho trecho decían nuestros abuelos.

Los mensajes de nuestra sociedad concurren en una hipervalorizacion de la forma por sobre el contenido en todo su acontecer y quehacer, en dónde se acrecienta cada vez más, el “tener más es ser mas”, con las graves consecuencias que nuestros hijos crecen solos, sin amor, directrices y limite. Por la misma razón de la hipervalorizacion de la forma, tenemos niñas de 8 años pidiendo operarse la nariz, contando calorías, etc.

Estas son parte de las razones por la que nos transformamos en unos terroristas, defraudadores, simuladores y/o estafadores emocionales.

Si no aprendemos a amar en el seno de la familia, a respetar y ser respetados, tenemos como resultado el mundo que tenemos hoy.

 

 

 

 

LOS EFECTOS EN LA EDAD ADULTA

En el sexo: Disfunciones sexuales

Podemos ser genitalmente “normales” y, sin embargo, ser incapaces de disfrutarlos y más grave aún, tener una total imposibilidad de funcionar normalmente, presentando algún tipo de disfunción sexual.

La condición necesaria para nuestra normalidad sexual, es que debemos alcanzar el desarrollo psicológico y emocional de un estado genital maduro, sin conflictos.

Los porqués están en nuestra mente, en nuestro estado psicológico, en la forma en que nos avizoramos o cómo inferimos ser. Todo esto, más allá de la presunción, en algunos casos, de haber sido educados en un ambiente que consideraba la sexualidad como “un demonio”.

El que alcancemos un estado genital maduro, y, por ende, nuestra normalidad sexual, dependerá únicamente de:

  • Si hemos alcanzado la genitalización de nuestra libido, y,
  • Si logramos evolucionar de la endogamia a la exogamia.

Por todo lo expuesto, podemos aseverar que si nuestro desarrollo psico-sexual; el constructo lingüístico; el pensamiento o el símbolo declara que:

  • No podemos utilizar nuestros genitales por motivos inconscientes;
  • Que no somos férvidos;
  • Que no funcionaremos en lo sexual;
  • Portamos conflictos de género;
  • Tenemos conflictos homosexuales no resueltos;
  • Somos portadores de sentimientos de culpa
  • No tenemos, tanto la mujer como el hombre, la capacidad de entregarnos, de darnos al otro en complicidad e intimidad
  • Tenemos problemas de género en su interacción, complicidad, intimidad e integración
  • Entonces, tenemos como consecuencia, entre otras, disfunciones sexuales

 

LO AFECTIVO, LA AUTOESTIMA.

El devenir de una persona, es la secuela de las interacciones:

  • Con su familia;
  • La manera en que los miembros interaccionan entre sí y con él;
  • Somos, por lo tanto, el subproducto de las relaciones íntimas y emocionales de otras personas y,
  • Por nuestra sistémica dependencia e inhabilidades, ineluctablemente, somos formados por lo preexistente y, por las condiciones de nuestro entorno familiar.

Nuestra mente es, por lo tanto:

  • El constructo de las influencias;
  • Temas;
  • Ideas;
  • Actitudes;
  • Mensajes verbales;
  • No verbales;
  • De los efectos de los aspectos no verbales de la palabra hablada;
  • Más todas las circunstancias de vida a las que estuvimos expuestos en la constelación que fue nuestra familia.

 

 

ACCIÓN NEGATIVA SOBRE LOS HIJOS 

Dijimos que la forma más deficiente de relación de pareja era la de TU o YO.

Pues bien, la competencia, que existe entre cónyuges del tipo tú o yo, converge en hostilidad inmarcesible, ya que, en el plano de lo simbólico, la mujer envidia al marido y pugna con él, y viceversa.

¿Que podría acontecer a un niño (a) en un matrimonio tipo tú o yo?

  • Algo gravísimo, ya que, muchas veces acontece, que el antagonismo que se habría encauzado de un cónyuge a otro, se desvía inconscientemente y se arraiga contra el niño, y/o contra alguno de los hijos que posea el carácter propiciatorio.
  • Aquí se produce una monstruosidad, ya que, en el plano inconsciente, lo que se habría hecho al marido, se hará al niño, o niña según carácter.
  • Si la mujer, desea ser la dominante y asegurarse el mando por una excesiva “masculinización neurótica de su personalidad”, puede obrar entonces de esa manera contra el hijo y no contra el padre.
  • Necesita “desexualizarlo”, minar el desarrollo de su masculinidad psicológica, para eliminar toda posible competencia.
  • Su pareja no es “rival”, ya que fue “elegido” por sus características femeninas.

 

MADRE MASCULINA SUS EFECTOS SOBRE EL HIJO

  • Ella podrá alcanzar, con la complicidad consciente o inconsciente del padre, su realización simbólica de masculinidad privando al hijo de su propia realización simbólica de masculinidad.
  • Esto nos explica entre otras tantas razones, le excesiva feminización del hombre de hoy. La mujer ha tomado el poder, “identificándose con su agresor de siglos” y reprimiéndole desde la cuna.
  • Con este escenario, algunos niños podrán crecer realmente con la convicción en su estructura simbólica, de que no es “hombre”.
  • En tal situación, el niño puede convertirse en cordero inmolado y llegar a concebirse a sí mismo como incapaz de funcionar como hombre, ya que desarrollará una conducta pasivo-femenina ante una madre “masculina”.
  • Es muy difícil que un hombre se sienta emancipado y tenga seguridad en sí mismo, si se le han impuesto sumisiones, sometimientos y prohibiciones y,
  • Ha sido desaprobado, castigado, por irrumpir espacios que las personas que le rodeaban han interpelado como propios.
  • A medida que evoluciona en distintos aspectos, sus horizontes en sus relaciones con las demás personas permanecen limitadas y,
  • Su libertad de acción queda supeditada a situaciones ambientales y a las personalidades que tienen autoridad sobre él.
  • Habiendo sido menoscabado, dominado por su padre o madre, el hombre se siente pequeño; hasta llega a concebirse a sí mismo como de pene pequeño, sin importar cuál es su realidad al respecto.

 

POR LO TANTO

  • Es portador de un sentimiento de inferioridad
  • En tal situación, neuróticamente, elegirá una mujer con las características psicológicas de su madre, o,
  • Sólo podrá alcanzar la superioridad necesaria para su “coherencia psíquica”, haciendo que su esposa sea más pequeña que él mismo y/o eligiendo un objeto “amoroso” que permita en el devenir de la relación que esto suceda. –

 

EL HOMBRE Y LA INTERACCIÓN CON LA MUJER

De acuerdo a los antecedentes presentados, un hombre que ha crecido en tales adversas circunstancias, puede que, en su relación con su pareja sienta la necesidad neurótica de:

  • Humillarla
  • Descontarla;
  • Llamarla “su bebé”;
  • Le dice que es amorosa, inofensiva y pequeña;
  • Le promueve la idea de que no es capaz de hacer nada;
  • Se burla estrepitosamente de sus tonterías y torpezas;
  • La crítica;
  • Ensalza su propia magnanimidad, benevolencia y su propia grandeza;
  • Profesa interesarse mucho en el fútbol, una película o la literatura y concentra su mirada en el libro, en la televisión, en el partido, ignorando a su esposa
  • La esquiva de muchas maneras, infundiéndole la sensación de que es repulsiva, intocable, no deseable

 

LA MUJER Y LA INTERACCIÓN CON EL HOMBRE

  • Aparenta aceptar sus engreimientos, y sus actos de menosprecio.
  • Lo odia por la humillación que experimenta.
  • Se siente inadvertida, olvidada, rechazada y solitaria.
  • Sin embargo, tiene sus propios recursos sutiles para: hostigar, empequeñecer, degradar y humillar mediante insultos o engaños.
  • Lo agrede en su punto más débil y su conducta se resume en dos sencillas palabras: “No puedes”.
  • La “frigidez “sexual, o la falta de interés en las relaciones íntimas, significa: “Si fueses hombre y tuvieses para darme, yo reaccionaría ante ti. En cambio, ya ves que por más que intentes y por mucho que pretendas darme algo para hacerme gozar, no gozo nada. No reacciono, por lo tanto, ¡No tienes nada!      i No puedes!”

 

EL FACTOR INCONSCIENTE

Todo esto lo registran la mujer y el hombre en el plano inconsciente y se engendran resentimientos que no siempre, se manifiestan directamente. Sin embargo, estos resentimientos se desplazan y conducen a expresiones de:

  • Irritabilidad,
  • Depresión y
  • Manifestaciones psicosomáticas como, cefaleas, enfermedades de la piel (principalmente prurito) y colon irritable, ya sea retentivo o expulsivo.
  • En el caso del hombre, muchas veces el resultado es una de las formas de disfunción sexual.

 

EL AMANTE PSICOLÓGICO V/S EL AMANTE SEXUAL

En una de mis columnas, explicaba precisamente que nuestra sociedad valoriza como amor, aquello que obedece sólo al terreno de la sexualidad.

Pareciera ser, que la única forma de sexualidad valorada por los hombres y mujeres y que se considera significativa a los ojos de la sociedad es la sexualidad física. En la columna referida, señalaba que el instinto de ayuntamiento reunía una y otra vez a los amantes, y que solo el amante psicológico sabía amar.

Lo que no nos damos cuenta, es de que, en nuestras relaciones afectivas, de la índole que sean estas, una persona puede vitalizar o desvitalizar a otro.

Si nuestra calidad mental es tal que:

  • Acrecienta la vitalidad y el valor de auto-conservación para sí mismo y para los demás, entonces ese individuo es sexual o amante en el plano psicológico.
  • En el caso del amor maternal, decíamos que una buena madre no solo da su leche si no también su miel.

PERO SI ESA PERSONA:

  • Subestima, degrada o empequeñece a otro por inferencia o, directamente, entonces podría decirse que es asexual, desvitalizante o perniciosa para otro. –

Por lo mismo, podemos decir, que la sanidad de una relación, se mide o expresa en la felicidad de los integrantes de esa relación.

En el plano de la amistad podemos recurrir al adagio popular, “con amigos así, quien necesita enemigos”.

Tal desvitalización ocurre porque:

  • Los cónyuges no se complementan mutuamente;
  • Al predominar este tipo de relación, hay rivalidad, crisis, incompatibilidad, antagonismo, conflicto y acometimiento, en vez de amor y felicidad.
  • Cada cual vive para sí mismo, en vez de ser una relación de todos para uno y uno para todos;
  • Se aprecia claramente las batallas que se desarrollan constantemente en las vidas de una pareja así, ya que,
  • Los actos de simulación, halagos, cortesías y pretensiones sociales de devoción, no logran encubrir que existen resentimientos.

 

LA REPRESENTACIÓN

Las representaciones físicas y emblemáticas de la sexualidad son intercambiables. Una representa a la otra, refleja a la otra, depende de la otra.

Cuando una pareja:

  • Yace físicamente y,
  • No hay complicidad psíquica y simbólica, ambos bien podrían vivir solos.
  • Son extraños y ajenos el uno al otro.

 

SEXO CON Y SIN REALIZACIÓN SIMBÓLICA

  • La sexualidad humana sin realización simbólica, no consigue la salud mental y física necesaria, aunque se obtenga el orgasmo físico.
  • La cópula debe ser fecunda en su significado simbólico y físico al mismo tiempo.
  • La sexualidad es sinónimo de plenitud.
  • Por ejemplo, un organismo pletórico de energía vital y de impulsos reproductivos, se refleja y adquiere representación en la mente, y,
  • Se convierte en la fuerza motriz que conduce el cuerpo hacia el “otro” en busca de expresión, de “unicidad compartida”.
  • Pero, cuando lo psíquico es negativo y desexualizado en su significante Y significado, es decir, en su disposición denotativa y connotativa, bloquea los impulsos que concurren a él y comunica al cuerpo que no hay sexualidad ni reproductividad.
  • En esa circunstancia el cuerpo será completamente incapaz de funcionar sexualmente y se sentirá frío sexualmente y emocionalmente “muerto”.
  • Por el contrario, un cuerpo bullente de vida, retransmite sus impulsos y anhelos de expresión a la esfera mental, donde halla representación allí dentro de las formas, significados y connotaciones del símbolo.
  • Cuando la sexualidad ha sido identificada con la suciedad, el pecado, mental y psicológicamente el individuo se siente antinaturalmente inclinado a evitarla.
  • Tales conceptos malsanos e incapacidades amorosas se deben a las enseñanzas o adoctrinamientos que, nos han sido transmitidos desastrosamente
  • En vez de plasmar en la mente de nuestros hijos, el amor, el respeto, la reproductividad y la creatividad como conducentes a la vida, están simbolizadas como una amenaza para la vida.
  • Es como decir a un individuo que si come se morirá de hambre,
  • Es decir, si no hay connotación sana de la sexualidad física y psicológica en el plano del símbolo, sobrevienen en la mente la desvitalización, la depresión, la “muerte”.

Cuando existe esta muerte no puede haber comunión en el plano psíquico o simbólico, por lo que:

  • La gente que la padece se aísla de los demás.
  • No pueden ser recíprocos en sus pensamientos o sentimientos.
  • Esto es deshumanización: destrucción de la capacidad inherente al legado del hombre de comunicarse íntimamente con su compañera, hijos, y amigos.
  • En este estado el hombre y la mujer no pueden pertenecerse el uno al otro porque están entregados a los sistemas de creencias que los mantienen esclavizados por haberlos desvitalizado.
  • Tuve una tía que encontraba hipócritas las demostraciones afectivas. Quedó solterona. Ya veterana reconoció: “Mi padre o madre nunca me tocaron ni siquiera la cabeza, por eso nunca aprendí a disfrutar y compartir las caricias” Afortunadamente, en sus últimos años cambió y, uno sentía que ella estaba esperando el beso y el abrazo.

 

LA DESVITALIZACIÓN

  • Cuando la desvitalización asedia nuestra mente, afloran los arcaísmos
  • El arcaísmo más paralizante transmitido al niño, sea la orden tácita de su madre o padre, incorporada a su mente inconsciente desde la infancia: “Sé menos de lo que yo soy”.
  • Esta orden bien podría restringir, los horizontes del individuo en la vida.
  • ¿Cuántos fracasos existen en muchos seres humanos por estas razones?
  • Mediante su utilización el padre adquiere una superioridad relativa para vencer la relativa inferioridad que ha sido su herencia y que constantemente lo amenaza. “
  • Así, la mujer puede que ordene inconscientemente a su esposo: “Sé mujer para que yo pueda ser hombre”.
  • La esposa, como hemos explicado, puede implicar: “Tú no tienes pene, el pene lo tengo yo”, y en el plano simbólico, cree realmente esto de manera alucinada, y priva simbólicamente del pene a su marido.
  • Lo que les ocurre a muchos hombres en este aspecto, que vienen deformados psíquicamente en su “masculinidad” desde la infancia, queda representado en su actuar pasivo, medroso.

 

EL LENGUAJE

No importa el lenguaje en que se expresen los anacronismos, porque en el fondo la idea siempre es la misma:

  • Soy esto, por lo tanto, tú tienes que ser aquello.
  • La persona así mandada reconoce inconscientemente la orden y debe aceptarla.
  • Estas órdenes no se trasmiten con palabras y quién las dicta o las recibe no tiene noción de que están allí, todo sucede en nuestros inconscientes.
  • Se manifiestan y cobran vida mediante insinuaciones, símbolos, signos, alusiones veladas, sugestiones y expresiones faciales, que incluye a la sazón, el lenguaje no verbal y los aspectos no verbales de la palabra hablada.

EL IDOLATRA

  • En oposición con la figura del “yo soy más grande”, está el adorador: “Sé más grande que yo”, dice el adorador, “para que yo pueda participar de tu grandeza, para que tu grandeza se vuelque a mí, de manera que yo pueda recibir de ti”. En suma, la víctima decide ser un fracasado para así recibir ayuda.

LO SADO-MASOQUISTA

  • Cuando nuestra “potencia” ha sido contradicha, anulada y, en consecuencia, degradada, debemos humillar a todos los demás para probar nuestra superioridad y afirmar la superioridad declarando: “Soy más grande que tú;
  • Esto nos obliga a desear que otro se desvitalice para que seamos nosotros los vitales, forzándonos a degradar y empequeñecer a nuestra esposa e hijos, además a;
  • Privar, humillar y degradar a los demás, a rasgarlos, empequeñecerlos, impugnarlos y condenarlos.
  • Así nos encontramos buscando los defectos, debilidades e inmoralidades del otro;
  • Todo lo que nos sirva para degradarlos (as);
  • Las alusiones pueden ser demasiado sutiles, pero son los hilos que destruyen la relación matrimonial y socavan la familia.
  • Estas maneras degradantes hacia el cónyuge “sólo” ocurren cuando la persona desdichadamente debe llevar una vida de tipo tú o yo;
  • Estas surgen de la incapacidad para mezclarse y fusionarse con los demás en el plano psico-emocional, en la incapacidad de lograr la verdadera intimidad.
  • Emocionalmente estas personas son las mismas que no han podido madurar hasta una altura en que serían capaces de simpatía y altruismo;
  • Su egocentrismo les impide proyectar su libido fuera de sus propios límites, sobre otros seres vivientes a los cuales investirán de su propia y cálida vitalidad;
  • Éstas son las personas que han sido tan ridiculizadas, censuradas y degradadas en los primeros años de su vida, y por lo mismo, no pueden marchar en otra dirección que no sea hacia el centro de sí mismas.
  • Son gente “solitaria”, patéticamente amenazadas a cada instante y precariamente equilibradas, porque no tienen nada que ofrecer para combinarse con los demás.
  • En lo profundo de ellos, acecha un pánico furiosamente contenido por grandes murallas de defensas neuróticas.
  • Debemos señalar a estas alturas de nuestra columna, que la capacidad de percibir y valorar la realidad específica y verdadera, está latente en el cerebro de todo ser humano. Es la función que cumple el yo.
  • Sin embargo, en la problemática que estamos describiendo, observamos que un ser humano rechaza al otro, lo desalienta y no le permite entrar ni familiarizarse conscientemente con el mundo externo de la realidad y menos entrar a su mundo.
  • Nuevamente lo neurótico domina el pensamiento de la persona y como consecuencia, priva a la otra de toda interacción sana y estimulante.

 

NARCISISMO V/S EGOCENTRISMO

Estos términos se usan permanentemente sin que entendamos a que nos referimos. Desde ya declararemos que el narcisismo desde la perspectiva psicoanalítica es algo necesario y sano para nuestro equilibrio. Ya decíamos el amor a otros pasa por el amor a mi.

Por lo tanto, el problema radica en:

1.- EL EGOCENTRISMO

Para no extendernos más, lo explicaremos con dos ejemplos:

  • El niño que es poco atendido, abandonado, descontado, como un mecanismo de defensa para no sufrir, se volverá sobre sí mismo, y de allí en adelante, su interacción con el mundo será bajo esas características.
  • Un hombre o mujer, se enamora y es engañado o “abandonado” por su pareja. Lo normal sería, vivir el duelo y posteriormente volver a enamorase y depositar sus afectos en otra persona. La imposibilidad de lograrlo, de poder iniciar una nueva relación y depositar el afecto en un nuevo amor, eso es el egocentrismo. La falta de resiliencia, término de moda, aunque prefiero decir, la incapacidad para elaborar el duelo correspondiente.

 

 

2.- NARCISISMO EN LA AMISTAD

  • Nos identificamos con la manera de ser de otra persona a causa de que tenemos esa cualidad (es) llena (s) de afecto;
  • Por eso, el ser humano que basa su amistad en una identificación narcisista, se une más entrañablemente al amigo (a);
  • En las relaciones hombre – mujer, si es solamente de amistad, la análoga identificación es igualmente obligatoria.
  • Ahora bien, si la relación es la relación que definimos con el nombre de “amor”, indefectible es el cimiento de una identificación narcisista a la que se añade, una elección objetal condicionada por ella. -Erótica. –
  • En la amistad se quiere “ser” como el amigo y para ello, basta la identificación narcisista.
  • En el amor objetal “se quiere tener a quien se ama”.
  • El “amor “que no se erige sobre una identificación narcisista, difícilmente será amor verdadero o duradero.
  • Por ello, es que en general, las relaciones “amorosas” de personas con distintas creencias religiosas, políticas, sociales, económicas, no logran equilibrar una relación amorosa perdurable.
  • El “auténtico amor” es tanto más grande y imperecedero cuanto más intensa y inmarcesible es la identificación narcisista que lo determina realmente.

 

COROLARIO  

Nuevamente la realidad nos golpeá duramente. Todos sabemos que la vida no es un cuento de hadas, sin embargo, poco hacemos para transformarla desde lo afectivo en algo diferente, algo mejor.   Les invito a un acto introspectivo a partir de los conceptos y análisis esbozados en esta columna, esperando ayudarles a mejorar su calidad de vida a “moverles hacia”…

No olviden que nada nuevo y mejor sucederá en vuestras vidas si ustedes no procuran que aquello sea posible.

por Victor Sforzini