Por unanimidad, el viernes 10 de agosto los representantes de los países miembros de la ONU dieron su aprobación para que Michelle Bachelet asuma por los próximos cuatro años como alta comisionada de Derechos Humanos, uno de los cargos más importantes de la organización y bajo línea directa del secretario general, el portugués Antonio Guterres.

Fue, de hecho, el propio Guterres quien propuso a Bachelet e insistió para que ella aceptara el cargo, ofreciéndoselo en tres oportunidades: en enero, marzo y hace tres semanas, cuando la exmandataria dio el sí.

Desde entonces, la ratificación por parte de la Asamblea General de la ONU era dada por hecho. Tanto así, que Bachelet ya había empezado en reserva a armar su equipo de trabajo.

Hace algunos días, según fuentes de la ONU, la expresidenta le habría ofrecido a la embajadora Carmen Domínguez que la acompañara a Ginebra como su jefa de gabinete.

Domínguez fue designada embajadora durante el gobierno de Bachelet y es cercana a ella. Se desempeñó en la Dirección de Planificación del Ministerio de Relaciones Exteriores y luego asumió como embajadora alterna de Chile ante las Naciones Unidas, puesto en el que estuvo hasta mayo pasado, cuando el gobierno de Piñera eliminó dicho cargo.

Poco después, fue designada embajadora de Chile en la India.

A la espera del beneplácito para trasladarse a Nueva Delhi, Domínguez optó por quedarse en Nueva York. Allí habría recibido el llamado de Bachelet para que se fuera con ella a la ONU.

Esta semana, Domínguez generó una pequeña polémica, luego de que en su Twitter escribiera: “Contardo es notable”, por una columna que el periodista escribió en Reportajes de La Tercera criticando a Piñera. Aunque luego lo borró, algunos en la derecha la cuestionaron.