El actual vicepresidente de la CUT, Arturo Martínez, anunció su decisión de no presentarse a las nuevas elecciones en la Central y, además, su retiro de la dirigencia de la organización señalando que “Si me voy es para no volver. Pero ojo, las organizaciones de mi sector no se van de la Central, seguirán afiliadas a la CUT”.

Entrevistado por La Tercera, Martínez señala que la crisis que se vive al interior de la multisindical es profunda y que “prefiero mirar desde fuera y colaborar desde otros sectores. No quiero ser parte de cómo se administra esta crisis. Esta vez miraré el 1 de mayo desde la calle y no desde el escenario”.

“No lideraré ninguna lista. Acá no queremos validar una elección fraudulenta como la que se está haciendo. Me duele ver a la Central así, pero no avalaremos un proceso que ya ha mostrado irregularidades”, destacó.

“Siempre he tratado de aportar y preocuparme de que no se quebrara la unidad que todos construimos. Fui durante 12 años presidente de la CUT, y en 12 años logramos muchas cosas, inscribir esta casa (la sede de la Central), comprar terrenos en regiones para oficinas regionales. Yo quiero a la CUT, pero como la quiero no estoy dispuesto a ser parte de esta crisis”, señala Martínez a la hora del adiós.

Sin embargo, denuncia el proceso electoral de la Central expresando que “nadie tiene claridad si las organizaciones pagaron sus cuotas para participar en el Congreso Ampliado, porque nadie tiene acceso a la documentación ni a las cartola que acredite que efectivamente se realizaron esos pagos. Pudo participar gente que quizá no pagó sus cuotas. Este punto deja en duda la calidad del Congreso. Nosotros decimos que esta situación puede repetirse en las elecciones que están convocadas para el 20 de abril, porque hasta ayer había plazo para pagar las cuotas y no sabemos cuántas organizaciones han pagado”.

“Para reformar el estatuto de la CUT, se requiere que se vote la nueva reforma bajo alguna de estas dos modalidades: 3/5 de los votos o la mitad más uno. Eso se debe acordar antes de votar. En el Congreso participaron 197.000 personas, y a favor de la reforma votaron 82.350, es decir no se cumple ninguna de las dos modalidades. Eso ocurrió con una agravante, que el padrón de elección de la CUT de las elecciones de agosto de 2016 fueron 579.000 personas”, recalca Martínez.