La política parece ir de mal en peor y está dando un espectáculo que realmente tiene un pronóstico que pasa de reservado a malo.Pasamos de una semana de discutir los bingos y los dichos anecdóticos de algunos personeros como si fueran grandes pensadores, a la total vacuidad.

El tema estrella de la semana es el feriado autootorgado del Parlamento, y la peor de las justificaciones que se podría intentar. Como el miércoles era feriado, se regalaron el asueto por jueves y viernes porque habían hecho una sesión adicional y estaban al parecer exhaustos. No se escuchó a los jóvenes de la “nueva política” reclamando, simplemente se sumaron al viejo estilo.

Después hemos visto la polémica por la demanda de Dávalos a Canal 13 que hace arder los medios y redes sociales. Lo mismo con el tema de si Bachelet debe o no cobrar su remuneración de expresidenta, adicionalmente a la de la ONU. Otros salieron a criticar el sueldo de Jadue en Recoleta. Como ven, pura chimuchin

Por cierto se enjuició en la plaza pública a Mauricio Rojas básicamente por decir lo que pensaba y que lo piensa igual al menos la mitad del país. La caza de brujas siguió de largo tratando de involucrar al canciller. Hay que recordar que una parte de la izquierda aún quiere pasar una especie de ley mordaza para tratar de imponer sus verdades oficiales, en el viejo estilo de los regímenes de izquierda. En la misma línea están tratando de hacer una acusación constitucional a la Corte Suprema porque no les acomodó un fallo.

Después entró al ruedo el subsecretario Castillo. El Senado lisa y llanamente reemplazó a la justicia y dictaminó un veto a la persona, que no tiene ningún asunto pendiente con la Justicia. Más aún, Castillo había ejercido el mismo cargo durante cuatro años y no había habido la misma reacción. Es evidente que la oposición, en su total desarticulación, ha iniciado una especie de guerrilla política bloqueando en lo que pueda al gobierno. Por cierto, la peor y más mezquina manera posible de hacer oposición.

Siguiendo la farándula, tras la expulsión de 50 delincuentes colombianos, aplaudida por muchos, nuevamente la oposición salió a criticar al gobierno por la forma en que se hizo la difusión del hecho, porque se le había avisado a los medios y porque el ministro del Interior estuvo presente y otras pequeñeces alejadas del tema central. Después se armó una batahola con los choferes del Metro porque el Presidente, tratando de señalar lo extraordinario de la automatización, habría destacado que había poco que hacer frente a estas prodigiosas tecnologías. Por cierto, la interpretación era que ninguneaba a los trabajadores. En fin, todo da pena.

Más pena todavía da la campaña de algunos artistas para vetar a Patricia Maldonado de la televisión, nuevamente porque no les gusta lo que piensa. Después otros personeros criticaron la inauguración limitada del puente Cau Cau. Lo puso a funcionar el gobierno, pero hay que criticarlo.

Entretanto, el país sigue progresando por más que le pese a la oposición, la que mantendrá la estrategia de bloqueo desarticulado pero efectivo. Lo curioso es que la derecha se ha visto golpeada y arremete contra su propio mandatario, logrando lo que la propia oposición no consigue.

Amigos, el estado de la política está deplorable y eso es muy delicado. Se abre el espacio al populismo, que es la gangrena final. Entre paréntesis, ¿alguien ha visto ya la FECU de junio de TVN?

/Escrito por Sergio Melnick para La Tercera