Hace un par de días el impresentable y pro-abortista gobierno de Mauricio Macri explicó que, a partir de ahora, las Fuerzas Armadas de la República Argentina sufrirían una modificación en sus misiones, ayudando en la lucha contra el narcotráfico.

Rápidamente, las agrupaciones de izquierda pro-terroristas, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pusieron el grito en el cielo buscando -una vez más- una vieja dialéctica a explotar:

– “¡No a los militares de nuevo en las calles!”– dijeron – sin siquiera haber leído de qué trataba el decreto presidencial.

De la vereda de enfrente, con sorna, otros decían:

– “¡Sí! Que vuelvan los militares” – comenzaron a twittear o a escribir en facebook, sin saber quizás que, hoy en día, ni dinero para practicar tiro al blanco tienen los militares.

Y por cierto, si lo tuviesen y fuesen llamados eventualmente por la inmensa mayoría de la población y de los partidos políticos (cosa que pasó en la década del ’70), deberían aprender la lección pues hoy, el soldado de antaño que combatió y liquidó a la subversión marxista, cumple pena de muerte encubierta como prisionero de guerra.

Y si no, miren este vídeo hecho por unos holandeses que ya se dieron cuenta del curro de los derechos humanos…

P. Javier Olivera Ravasi para Que no te la cuenten…