“Todos los días recibo reclamos de gente que quiere que el Ministerio le arregle el techo por goteras o una sala que tiene el piso malo, y yo me pregunto, ¿por qué no hacen un bingo?, ¿por qué de Santiago tengo que ir a arreglar el techo a un gimnasio?”. Esa fue la polémica frase que emitió el ex ministro de Educación, Gerardo Varela, en el aniversario Enseña Chile, hace poco más de un mes.

Fueron esas palabras las que el mismo ex secretario de Estado luego lamentó y dijo que había sido “malinterpretado”. Además, explicó que el tema de fondo era que la educación exige un esfuerzo del sector público y privado. Y destacó lo importante que era el involucramiento de las comunidades escolares en la educación.

Pero su declaración sobre los bingos, unida a otras salidas de protocolo, generaron tal ruido entre el entonces ministro y la oposición que le generaron un flanco abierto al Presidente Sebastián Piñera, algo que podía repercutir en la evaluación del gobierno. Finalmente Varela fue reemplazado en la cartera por Marcela Cubillos en el cambio de gabinete del 9 de agosto.

Sin embargo, para “colmo” de Varela, él no fue quien instauró el valorar los “bingos” en los colegios.

En 2015, durante la administración de Michelle Bachelet, la Agencia de Calidad en la Educación desarrolló el documento denominado “Estrategias de involucramiento de los padres y apoderados en la gestión escolar”En concreto, se estudia el caso de la escuela Bajo Los Romeros, de la Región del Maule.

Como antecedente del estudio se subraya la importancia de las “capacidades institucionales, gracias a las cuales los padres y apoderados se han involucrado en diferentes ámbitos de la gestión. Tanto la familia como la escuela valoran las instancias de participación, ya que favorecen los procesos de mejora en las dimensiones de Liderazgo, Gestión pedagógica, Formación y convivencia y Gestión de recursos”.

En el detalle del análisis de cómo ha sido exitoso el modelo de la escuela de la VII Región, se destacan aspectos del involucramiento de diversos sectores para llevar adelante su gestión.

En el ítem de “recaudación de recursos” se lee que “para colaborar con la mantención y mejora de la infraestructura: los apoderados realizan bingos, peñas, rifas o ventas con el fin de dar una solución rápida a las necesidades de mantención”. En el texto se destaca que precisamente han sido esos procesos, los que han permitido la construcción de techos y de la biblioteca del establecimiento.

Otra de las iniciativas, organizadas por el colegio ubicado en El Maule, para recaudar fondos fue que cada estudiante debía aportara con un ladrillo para colaborar en la construcción de un baño para personas con movilidad reducida. “La comunidad reconoce que el apoyo de los apoderados ha sido muy relevante para el crecimiento y mejora en la infraestructura de la escuela”. 

En el punto anterior, se refleja la repercusión e influencia de los mismos integrantes de la comunidad escolar para generar mejorías en la escuela. Además en el texto, publicado en 2015, los estudiantes valoraron la participación y el apoyo de sus padres. “Es importante para estudiar en un ambiente adecuado”, se lee en el texto.

Fue tal la influencia de los apoderados en el colegio que, incluso, en el reporte de la Escuela Bajo Los Romeros se señala como positivo el involucramiento en la mantención y mejora con mano de obra. Además, aparece en el texto que se invita a incorporar a otros integrantes de la familia, para que en tiempo libre colaboren con el escuela.

“Al respecto, los apoderados comentan que les agrada cuando la escuela les pide ayuda y cooperación, de manera que los estudiantes se encuentren en condiciones adecuadas y adquieran un mejor aprendizaje”, se lee en el informe.

Original de ellibero.cl

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