Un total de 963.000 nuevas solicitudes de subsidios por desempleo se registraron la semana pasada, el primer dato por debajo del umbral del millón que se anota desde el 21 de marzo. El dato da cuenta de que la destrucción de los puestos de trabajo comienza a menguar en Estados Unidos, pese a que el país sigue batallando contra el coronavirus.

Es una mejora que además supera las perspectivas del mercado, que apuntaba a 1,1 millones de reclamaciones. En ese marco, el dato se recibió con entusiasmo en Wall Street, donde previo a la apertura del mercado se registraban incrementos superiores al 1% en sus tres principales indicadores, en una jornada donde el S&P 500 se encamina a alcanzar un nuevo récord.

“La economía marcó un nuevo hito para esta recesión, ya que los despidos laborales cayeron por debajo de 1 millón de nuevas solicitudes esta semana”, destaca Chris Rumpkey, economista para EEUU de MUGF, quien de todas maneras pone paños fríos a la cifra. “Es demasiado pronto para declarar la victoria, ya que hay un largo camino por recorrer para detener la hemorragia de los mercados laborales y parte de la razón para presentaciones reducidas parece estar vinculado al vencimiento de ese turbo-impulso semanal de US$600 para los beneficios de desempleo del programa federal vencido a fines de julio”, aclara.

De hecho, de acurdo al reporte recién publicado las solicitudes continuas del subsidio en cuestión totalizaron casi 15,5 millones, lo que si bien implica una disminución de 604.000 en relación al periodo anterior, sigue figurando muy por encima de los niveles prepandémicos.

“Está claro que el ritmo de los despidos está comenzando a moderarse, pero todavía hay una enorme cantidad de personas que solicitan beneficios del seguro de desempleo”, señala por su parte Ryan Sweet, jefe de investigación de política monetaria de Moody’s Analytics. “Una preocupación tanto para el mercado laboral como para la economía en general es la falta de urgencia para aprobar otra ronda de estímulos fiscales. La economía necesita más estímulo fiscal “, agrega consultado por Bloomberg.

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