El 1º de septiembre a las 12:01 horas, al pasar la medianoche del 31 de agosto de 2018, virtualmente los Balances Generales de todas las empresas del país, las públicas y las privadas, cambiarán las cifras de sus Balances a resultados en ROJO (automáticamente todos los Apartados de Prestaciones Sociales se calculan por Ley al último sueldo). A su vez los fieles trabajadores de 20, 30 y hasta mas años en las empresas verán reflejadas sus Prestaciones Sociales Acumuladas en cifras supermillonarias. ¡A las empresas atónitas les nació un resultado deudor inmanejable que de un minuto al otro las llevó a la quiebra! Este Terremoto es el derrumbe masivo de la industria y el comercio en Venezuela.

Esto será el primer resultado tangible del último Decreto Presidencial al que aún no se le han visto todas sus consecuencias.

Es bueno y justo, si, que a los trabajadores les corresponda un sueldo que cubra la totalidad de las necesidades básicas -lo que con esto no podrá lograrse- y la medida incompleta del Presidente lo que hará es llevar a un quiebre total la economía del país.

No será solamente porque estemos basados en el Petro, pudiera idealmente decirse que el respaldo financiero de Venezuela se base en el oro o en la moneda que fuere, LOS BALANCES ESTARÁN ROJOS. ¡¡¡No hay posibilidad de créditos bancarios nacionales ni internacionales para empresas en situación de quiebra!!!

Para el Gobierno poder pagar los nuevos sueldos decretados se pondrán en actividad máquinas de fabricar moneda… ¡a no ser que llueva maná del cielo!

Si todo ese dinero se usase para SUBVENCIONAR LA PRODUCCIÓN de las empresas, si su destino fuera la producción de los productos de la canasta básica, se subvencionaría LA PRODUCCION DEL PAÍS, pero el generador del Terremoto lo que va a subvencionar es al CONSUMO individual por tres meses, y luego, sin empresas y sin producción, seguirá un éxodo masivo, y no habrá fronteras para contenerlo. ¡¡¡Que este Terremoto nos encuentre confesados!!!

El Gobierno está a tiempo de meterle un freno a la política anunciada y si en lugar de subvencionar temporalmente el inmenso monto del sueldo de todos los trabajadores inyectase dinero a las empresas que producen arroz, huevos, carne, leche, harina, pan, aceite… fortaleciera las industrias nacionales, se mantendrían los precios bajos por esta subvención de origen, al fabricante, así el consumidor encontraría precios ¡asequibles! si lo que se quiere es que toda la población pueda comer y no se llegue al

¡Terremoto!