Apegado a su estilo polémico, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó que el mercado colapsaría en caso de que reciba un juicio político, acción que también se conoce como impeachment.

“No sé cómo puedes acusar a alguien que ha hecho un gran trabajo”, aseguró el Mandatario en una amplia entrevista transmitida el jueves por Fox News. Sin embargo, advirtió que en caso de hacerlo, “el mercado colapsaría… Creo que todos serían muy pobres. Porque sin este pensamiento se verían cifras que no creerían, en reversa”.

Dos presidentes estadounidenses -Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998- han sido acusados, aunque en ninguno de los casos los dos tercios requeridos del Senado votaron para condenar, lo que hubiera resultado en la destitución del cargo.

La Cámara ha iniciado procedimientos más de 60 veces y ha votado para destituir a 15 jueces federales y un senador.

¿Qué tan en serio deberían tomar las personas la afirmación de Trump?

En Wall Street se considera que las fuerzas que maneja el mercado bursátil estadounidense de casi US$30 billones son mucho más grandes y fuertes que la influencia de una persona, incluso una tan poderosa como el Presidente del país.

“Un hombre no mueve el mercado a largo plazo”, dice Thorne Perkin, presidente de Papamarkou Wellner Asset Management en Nueva York.

Aunque, Perkin y otros profesionales de la plaza financiera de Nueva York no niegan que las políticas favorables al crecimiento del Mandatario, como impuestos más bajos y menos regulaciones comerciales, hayan proporcionado un impulso a la economía y al mercado bursátil desde que ingresó a la Casa Blanca.

De hecho, las acciones han disfrutado de ganancias inusualmente fuertes desde el día de las elecciones, lapso durante el cual el S&P 500 ha subido a una tasa anual del 20%, superando el rendimiento histórico del 9,4% desde 1927, según datos de Bloomberg.

En esa línea, diversos analistas consideran que la economía está tan influida por el estímulo de los recortes tributarios y los bajos costos de endeudamiento, que los inversionistas pueden esperar un crecimiento sólido a pesar de las sacudidas políticas.

“Las conversaciones (sobre fallas) pueden ser impulsadas por los titulares, pero los precios de las acciones están determinadas por los resultados”, dice Sam Stovall, estratega jefe de inversiones de CFRA, una firma de investigación de inversiones con sede en Nueva York.

Kristina Hooper, estratega jefe de mercado global de Invesco Ltd., si bien considera que es muy poco probable que Trump sea acusado políticamente, en caso de ocurrir un impeachment, “experimentaríamos volatilidad y tal vez una liquidación significativa, pero creo que cualquier movimiento de este tipo sería de corto plazo”.

La experta da dos razones: “Ya hemos obtenido lo mejor de su agenda: reforma fiscal y desregulación”. Y la segunda es que “la reforma fiscal es el regalo que nunca se acaba. Aumentará el crecimiento del PIB en los próximos años; de hecho, la Oficina de Presupuestos del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés) proyecta que tendrá un impacto cada vez más positivo en el crecimiento del PIB en los próximos años. Además, si fuera a ser acusado, Mike Pence asumiría el mando y tiene una fuerte trayectoria de estimular el crecimiento en Indiana”.

Mientras que Oliver Jones, economista de mercados de Capital Economics, aseguró que “sería injusto descartar por completo la influencia de la política”.

Cómo reaccionan los mercados a los “impeachment”

Casos anteriores de turbulencia presidencial mostraron diferentes rendimientos de las acciones. En febrero de 1974, cuando el Congreso inició un procedimiento de impeachment contra Richard Nixon, el mercado estaba en medio de un momento bajista de 1973-1974 que fue salpicado por una crisis del petróleo y una implosión del sistema de tasas de cambio en el mundo. El S&P 500 cayó más de un 30% hasta octubre ese año.

En diciembre de 1998, cuando la Cámara votó para impugnar a Bill Clinton, las acciones siguieron subiendo durante la última etapa del boom de internet. El S&P 500 escaló durante cinco meses consecutivos hasta la absolución de Clinton en febrero de 1999.

En una editorial, Bloomberg sostiene que los eventos verdaderamente imprevistos, como Pearl Harbor, el 11 de septiembre de 2001 o el asesinato de John F. Kennedy, causan que los mercados se tambaleen temporalmente bajo la presión del impacto emocional. Una vez que desaparece en unos días o semanas, los mercados reanudan sus tendencias anteriores.

En cambio, “los eventos más adelantados, donde las probabilidades se entendieron bien -y que podemos incluir la invasión de Irak en 2003, la acusación contra Bill Clinton, incluso el Brexit y la elección de Trump- apenas afectan los mercados”, indicó el medio económico.

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