Faltaban pocos minutos para que la Cámara de Diputados votara hoy el veto presidencial al reajuste del salario mínimo y el gobierno hizo un último intento por acercar posiciones con diputados de oposición con el fin de evitar un escenario inédito desde 1990 a la fecha: que el proyecto de reajuste presentado por el gobierno no consiguiera ser aprobado por el Parlamento.

En el mismo hemiciclo de la Cámara Baja, ministros y autoridades de gobierno desplegaron gestiones urgentes para conseguir los votos que aún le faltaban. Sin embargo, no hubo sorpresas de último minuto y la propuesta del Ejecutivo -que modificaba el texto aprobado en ambas cámaras, volviendo a la propuesta original que planteaba una plurianualidad hasta diciembre de 2020- fue rechazada por 55 votos a favor y 64 en contra, tal como lo había hecho en la sesión de las comisiones unidas de Hacienda y Trabajo.

Aunque el gobierno puede presentar inmediatamente un nuevo proyecto en la materia -porque la iniciativa fue aprobada en primer trámite- el episodio marca un hito en la relación entre el gobierno y la oposición en el Congreso. No sólo por el carácter inédito del fracaso de un proyecto de estas características, sino también por la imposibilidad del Ejecutivo para permear la unidad que mostró la oposición en esta materia, que votó alineado desde la DC hasta el Frente Amplio.

La caída del proyecto provocó las tradicionales recriminaciones mutuas entre los distintos bloques. Sin embargo, también abrió un nuevo foco de conflicto, luego que desde la oposición cuestionaran en duros términos la decisión de La Moneda de recurrir a un veto y lo convirtieran en un antecedente negativo con miras a la tramitación de la reforma tributaria, donde ya el lunes habían advertido la posibilidad de rechazar incluso la idea de legislar.

“Esta no es una señal muy adecuada, que cuando no logran lo que pretenden y la negociación no les resulta en los términos que quieren recurren a esta cláusula extrema que es el veto”, sostuvo el presidente del Senado, Carlos Montes (PS). “Estamos mandándole también un recado al Ejecutivo, cuidado con los vetos porque así no va a haber ninguna reforma”, sentenció en tanto el diputado DC Pablo Lorenzini, presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara Baja, justamente la instancia donde se tramitará la reforma tributaria.

En el gobierno tomaron nota del complejo escenario legislativo que se abrió y la vinculación entre el fracaso del reajuste y la tramitación de la reforma tributaria.

Durante la tarde de este martes, ministros y parlamentarios buscaron traspasar los costos de la caída del proyecto a la oposición. Para ello, incluso usaron el hastag #noalbloqueo en redes sociales, en alusión a la amenaza hecha en la víspera por la oposición.

Además, La Moneda elaboró una minuta con bajadas comunicacionales respecto al reajuste de salario mínimo, subrayando que se trata de uno de los más altos de las últimas décadas. En el documento, además, se defiende el uso del veto presidencial, mencionando las veces que fue usado por Michelle Bachelet.

Este martes en la tarde, en Concepción, Piñera se refirió al rechazo del reajuste. “Lamento profundamente que la oposición haya rechazado el reajuste… Aumentaba de $276.000 a $301.000 el salario mínimo a marzo de 2020. Es decir, $25 mil adicionales que equivale a un 9% de reajuste (nominal), muy por encima de todos los reajustes que se dieron en el gobierno anterior y que fueron votados favorablemente por los que hoy día lo rechazaron”, sostuvo. Y abordó el eventual rechazo opositor a la idea de legislar la reforma tributaria. “También lamento las amenazas de algunos sectores de la oposición de rechazar sin discusión el proyecto de reforma tributaria. ¿Qué significa eso? Significa que hay una intención de rechazar sin ni siquiera analizar, sin ni siquiera discutir, porque este proyecto de reforma tributaria es necesario y urgente para el país”.

El debate

La mañana de este martes partió con el gobierno presentando un veto que elevaba levemente la cifra inicial de $300.000 a $301.000, pero insistiendo con su idea de derivar la próxima negociación del salario mínimo a diciembre de 2020, después de las elecciones de gobernadores y alcaldes. El proyecto aprobado por la mayoría opositora del Congreso lo había dejado hasta marzo de 2020.

Y si bien durante la sesión de la Cámara hubo intentos desde el gobierno de volver a negociar se suspendió la sesión. La oposición exigía el retiro del veto. El gobierno pedía acordar una negociación por 18 meses y una segunda por 18 meses más. Como no se entendían se votó el veto el cual, como era previsible, fue rechazado por 64 votos en contra y 55 a favor.

Minutos más tarde los ministros deslizaban que probablemente el gobierno envíe un nuevo proyecto de reajuste, “en los próximos días nos vamos a reunir con el Presidente y el ministro de Hacienda para ver qué hacer”, dijo Blumel.