Inteligencia artificial, asistentes digitales, televisores con más resolución y un reflote de los relojes inteligentes. Este puede ser básicamente en resumen de tendencias que se impregna en IFA 2018, la feria de electrónica de consumo más importante de Europa. Samsung, una de las firmas que toca todos los palos, ha combinado todas estas plataformas.

Su apuesta en Berlín (Alemania) pasa por un nuevo reloj inteligente que funciones independientes y la renovación de su catálogo de televisores, entre los que destaca su potente modelo de resolución 8K que multiplica por cuatro las capacidades de los actuales paneles 4K o UHD. Pero yendo por partes, uno de los dispositivos que más ha atraído de la firma surcoreana ha sido el Galaxy Watch demostrando, con ello, que no ha tirado la toalla en el mercado de los «wearables» -vestibles, en español-.

Una tecnología disruptora de la que solo unas pocas marcas han logrado hacer negocio. Las ventas de «smartwatches» levantaron el pie del acelerador a lo largo de este año a pesar de que 2017 cerró con un incremento global en torno al 20%. El nuevo modelo del gigante surcoreano viene a añadir más funciones independientes y reforzar otras muy demandada entre los consumidores.

El Galaxy Watch, de esta manera, incorpora conectividad LTE o 4G para poder funcionar separado de un dispositivo matriz, generalmente un teléfono móvil inteligente. Para ello, le acompaña una tarjeta eSim, que consiste en un chip que se encarga de nutrir de las conexiones necesarias que logran las tarjetas físicas SIM, aunque para sacarle partido hay que disponer de un servicio procedente de un operador de telefonía.

Es un «gadget» preparado para competir en igualdad de condiciones con el Apple Watch, el reloj digital que lidera en estos momentos el mercado. Estos nuevos Galaxy Watch vienen en dos tamaños, de 42 y 46 milímetros, de diseño esférico y muy cuidado, cuyos acabados le confieren de una estética muy elegante. Además, permite personalizar la esfera e intercambiar las correas. Es más, de cara a emular el comportamiento de los relojes analógicos, este modelo continúa con una opción para hacer sonar las manecillas y activar alarmas cada hora.

Uno de los grandes problemas adicionales que suelen tener este tipo de dispositivos es su escasa batería. Por motivos de espacio, a los fabricantes les resulta complicado ampliar sus densidades para lograr que aguanten más de día y medio. Samsung, en este caso, ha querido reforzar este apartando dando un pequeño salto; su batería, de 472 mAh, promete hasta tres días de uso continuado, aunque todavía no se ha podido comprobar debidamente.

Pero donde más esfuerzo ha dedicado la compañía es para convertirlo como un dispositivo enfocado en la salud y la monitorización de la actividad física. Por lo pronto, el reloj incorpora un sistema de geolocalización GPS y cuenta con funciones de fitness. Automáticamente, el sistema detecta el tipo de ejercicio -entre 39 tipos diferentes, 21 más que en la anterior versión-, así como un control de estrés y análisis del sueño. Dado que soporta hasta cinco atmósferas de presión, también se puede utilizar en la piscina hasta unos cincuenta metros de profundidad. Estará disponible a partir del 18 de septiembre por 309 euros.

En la apertura de una nueva batalla en el mundo de la imagen, Samsung ha aprovechado para presentar su apuesta por los televisores 8K con inteligencia artificial. Una tendencia emergente que viene a reforzar los desafíos audiovisuales que se plantean de cara a los próximos Juegos Olímpicos, momento en el que se espera que se desplieguen las primeras retransmisiones bajo esta resolución que supone hasta cuatro veces más que los actuales 4K.

De los modelos presentados destaca el televisor Q900R QLED 8K, que incorpora la tecnología 8K AI Upscaling para el escalado de 8K «inteligente», un «truco» que aprovecha la Inteligencia Artificial para suplir la falta de contenidos adaptados a esta exigente resolución de 7.680 x 4.320 píxeles. ¿Cómo? Pues «pintando» los píxeles que falta una vez se la imagen en resoluciones bajas se ha rescalado. Así de fácil pero lleva mcuho trabajo detrás. Estará disponible en tres tamaños de pantalla de gran pulgada (65, 75 y 85 pulgadas) a partir de octubre. También soportará HDR10+, una tecnología que propone una mejora de las imágenes en la búsqueda del realismo, y en la versión más avanzada alcanza un brillo de !4.000 nits!. Y ya se sabe: a mayor cantidad de nits, mayor brillo.

El pasado año fue el despliegue de los servicios basados en «aprendizaje automático». Esta temporada, la tendencia aspira a consolidarse. De ahí que la firma surcoreana integre en sus «teles» más avanzadas servicios de Inteligencia Artificial. El televisor reconoce y analiza los diferentes dispositivos de entretenimiento conectados a él, incluidos los dispositivos de audio conectados a través del cable óptico con One Remote y cambia automáticamente la fuente de entrada de imagen del televisor y la salida de audio para optimizar la experiencia de visualización.

De tal manera que, independientemente de si el usuario está viendo contenidos a través de un servicio de «streaming», descodificador, HDMI, USB o incluso una duplicación de la pantalla del móvil, el sistema es capaz de reconocer y escalar el contenido para que se muestre con la mayor calidad posible. Las características como Ambient mode se han mejorado para dar más utilidad al televisor, más allá de ver contenido: la pantalla muestra imágenes, el tiempo, las noticias y otros contenidos. El televisor analiza el entorno y genera un fondo de pantalla que se integra con el espacio que rodea el televisor. El cable único, con una longitud de 5 metros incorpora en un solo cable tanto la conexión óptica como la alimentación eléctrica, lo que proporciona a los usuarios mayor libertad para decidir dónde y cómo colocar el televisor.

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