“Los ingresos por impuestos al consumo tienden a representar una mayor proporción de los ingresos fiscales totales en los países emergentes”, señala la Ocde en su informe anual sobre reformas tributarias, que tiene como el más claro exponente de esa afirmación a nuestro país cuando se trata de analizar la situación de los miembros del bloque.

En Chile el impuesto al consumo representa el 53,3% de los ingresos tributarios totales (ver infografía), siendo el único en la Ocde que supera el umbral del 50% aunque en el estudio se le ve acompañado por Argentina, socio del grupo que fue seleccionado para este estudio.

Según el detalle ofrecido por la fotografía del informe, con una tasa de 19%, el impuesto al valor agregado (IVA) en Chile es por lejos el más relevante, alcanzando el 40% del total de ingresos tributarios, algo en lo sobresale más particularmente, considerando que le siguen India y Nueva Zelandia con alrededor de 10 puntos porcentuales menos.

De esta manera, Chile es un excelente representante de América Latina, donde el IVA y otros impuestos sobre bienes y servicios representan en promedio el 53% de los ingresos totales de lo que aportan los sistemas tributarios, cifra que contrasta con el promedio Ocde de 32%.

Datos en contexto. Esta situación no sorprende a Ignacio Gepp, director de Puente Sur, quien sostiene que “es normal que en los países menos desarrollados el impuesto al consumo genere más recaudación, porque todo el mundo contribuye”.

Por el contrario, explica, “en los países donde tienes clases medias más extendidas el Estado recauda más por vía de impuestos a la renta, es decir, entre más rica sea la población de un país más impuesto a la renta se recauda”.

Bajo el mismo razonamiento, Álvaro Cordero, investigador del CEP, señala que “para hacer una comparación más realista con la Ocde, es necesario hacerlo cuando los otros países tenían el mismo nivel de desarrollo que tenemos nosotros hoy”.

Además, llama a observar “el porcentaje de la carga tributaria de cada impuesto sobre el PIB”, marco en el que si bien reconoce que se está en la parte alta, antecedido por solo 8 países de un total de 38, recalca que “Chile no está en los primeros lugares”.

Diagnóstico

Ante este escenario, Javier Jaque, director del Magister en Tributación de la Universidad de Chile, considera que la lectura no debe ser simplista, planteando que el impuesto al consumo es regresivo, dado que “es progresivo en su distribución porque se dirige a las personas que tienen menos recursos”.

Pese a esto, considera que el desbalance se da por las evasiones que se registran en las otras ramas de impuestos. “Las evasiones al IVA varían en 21%, 22%, 24%… todos los años, pero la evasión en la renta a nivel de las empresas es de entre 36% y 40% y a nivel personal es cercano al 70%”, plantea Jaque, indicando que la solución puede pasar por fortalecer la fiscalización.

“Chile tiene un fiscalizador por cerca de 4.000 contribuyentes, mientras que los países de la Ocde tienen uno por cada 1.500 (…) ¿Qué significaría bajar la evasión del impuesto a la renta a la mitad? Hay estudios que dan cuenta que por cada nuevo fiscalizador se espera una recaudación extra de US$1 millón”, destaca el académico.

Gepp propone otro enfoque para abordar el asunto. “Teniendo en cuenta que la tasa de impuesto a las empresas ya es razonable, este gráfico que muestra que el impuesto al consumo pesa más de la mitad, es que el impuesto a las personas recauda muy poco”.

En ese marco, considera que se está trabajando en la materia. “Cuando hablan de la desintegración, que hizo Michelle Bachelet y Sebastián Piñera mantuvo, es que las personas pagan más impuestos que antes. Todo lo que se ha hecho es incrementar la carga tributaria de las personas. Cuando eso ocurre, la proporción del impuesto al consumo puede ir bajando”, comenta.

Pensiones

Pese a la importancia de los impuestos al consumo que plasma el informe de la Ocde, cuando se plantea el dilema sobre fuente de financiamiento para las pensiones, aumentar este tipo de tributos ha surgido como opción y es una de las opciones que barajaría el gobierno.

Esta alternativa, a juicio de Cordero, no se puede descartar. “Creo que hoy tenemos que sopesar todas las alternativas disponibles (…) Dentro de ellas, la opción del IVA permite recaudar a través de impuestos generales, y no sólo de los trabajadores formales, y aprovechando una estructura que ya existe y funciona”, argumenta.

En tanto, Jaque postula que “siempre los elásticos se pueden estirar un poco más” y que, pensando en las pensiones, si bien “un punto más nos pone más arriba en el gráfico, significan varios millones extra de recaudación”.

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