Donald Trump recibe hoy en Washington a Angela Merkel. Por primera vez se van a encontrar cara a cara el presidente más atípico de Estados Unidos en décadas y la política más poderosa de Europa, a la que algunos han llamado la “líder del mundo libre” tras la llegada de Trump a la Casa Blanca. Él, arrogante e impulsivo, acostumbrado a ganar, a hacer negocios, amigo del tweet, de los golpes de mano y del unilateralismo. Ella, pragmática, calculadora y obstinada, inmune a las críticas y alérgica a los grandes titulares, se inclina hacia el multilateralismo (presionando, eso sí, para que favorezca sus intereses). ¿Choque de trenes? Más bien se puede esperar un choque de personalidades, de estilos de hacer política y de formas de entender el mundo del que poco concreto se puede esperar, más allá del principio de una relación compleja pero clave para el orden mundial.

Los temas fundamentales de este encuentro, según fuentes a ambos lados del Atlántico, van a ser cuatro. En primer lugar se va a abordar la situación del comercio bilateral, un punto que enoja especialmente al presidente de Estados Unidos por el fuerte desequilibrio de la balanza comercial en favor de los alemanes. El segundo aspecto que tratarán ambos líderes será el del futuro de la OTAN, un tema en el que Merkel, para asegurar la garantía de defensa estadounidense de Europa, deberá mostrarse convincente en su intención de elevar el gasto militar como exige Washington.

 

Además, está como tercer punto la cuestión de la postura de la nueva Administración de Estados Unidos con respecto a la Unión Europea. Aquí la alemana busca forzar, aunque sea por mero pragmatismo, un posicionamiento netamente atlantista de Trump. La UE, en momentos de zozobra nunca antes vistos, precisa de respaldo externo para su estabilización de cara al Brexit y a las elecciones en Francia. Por último, el encuentro tratará de buscar terreno común para el entendimiento entre el multilateralismo que promueve Berlín -el líder renuente perseguido por su pasado- y el unilateralismo sin complejos que propugna el “America first” de Trump.

El Confidencial

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