“Acá los acomodamos, antes dormía uno por cada colchón. Ahora duermen dos o más” personas en uno, explica Cobeña, afirmando que siempre hay espacio para recibir a un venezolano más. De hecho, “todos los días” llega uno nuevo.

Los dos baños de la casa se han hecho insuficientes, por lo que hombres y mujeres deben hacer fila. También hay turnos para lavar la ropa en una máquina eléctrica comprada a crédito por Cobeña.

A su llegada a cada uno se le hace una entrevista, le sacan copia de su documento de identidad y le dan un ejemplar del reglamento

A su llegada a cada uno se le hace una entrevista, le sacan copia de su documento de identidad y le dan un ejemplar del reglamento

Cobeña estableció un reglamento, que prohíbe fumar, beber alcohol o pelear, y fija una permanencia máxima de un mes

Cobeña estableció un reglamento, que prohíbe fumar, beber alcohol o pelear, y fija una permanencia máxima de un mes

Residentes revisan la lista de empleos ofrecidos en la zona

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“No se les cobra un centavo por esta aquí. Lo único que es les pide es colaboración con la limpieza”, indica el samaritano, que vivió la dura experiencia de ser migrante en Japón y Corea del Sur en la década de 1990

“No se les cobra un centavo por esta aquí. Lo único que es les pide es colaboración con la limpieza”, indica el samaritano, que vivió la dura experiencia de ser migrante en Japón y Corea del Sur en la década de 1990

La demanda aumentó después de que el gobierno peruano anunció hace dos semanas que exigiría pasaporte a los venezolanos, cuenta Mauricio Duque, quien funge de administrador y médico del albergue sin percibir salario, tras dejar la carrera de medicina en Venezuela.

“Literalmente le doy gracias a Dios que llegué aquí”, dice Katerin Lara, de 24 años, sentada en la cama inferior de una de las 40 literas que tiene la casa. Debe hacer fila para entrar al baño o lavar su ropa, pero se siente afortunada

“Literalmente le doy gracias a Dios que llegué aquí”, dice Katerin Lara, de 24 años, sentada en la cama inferior de una de las 40 literas que tiene la casa. Debe hacer fila para entrar al baño o lavar su ropa, pero se siente afortunada

“Escogí Perú porque hay más posibilidad para trabajar si consigues legalizarte. En Colombia te ayudan, pero no hay empleo“, dice Lara, quien permanece con su hija de 6 años desde hace 20 días en este albergue.

Llegué con mi hijo, trabajé como ayudante de cocina, pero ahora estoy sin trabajo porque nos piden papeles“, dice llorando María López, quien era profesora en una universidad del estado petrolero de Zulia.

Tres bebés han nacido en este inmueble de dos pisos de la calle Los Olmos del populoso distrito limeño de San Juan de Lurigancho, y fueron atendidos en un hospital público cercano

Tres bebés han nacido en este inmueble de dos pisos de la calle Los Olmos del populoso distrito limeño de San Juan de Lurigancho, y fueron atendidos en un hospital público cercano

Al principio, Cobeña les daba un plato de comida al día, pero gracias a donaciones de amigos, empresarios y peruanos emigrados, ahora les brinda desayuno, almuerzo y cena. El menú de este viernes fue carne guisada con arroz

Al principio, Cobeña les daba un plato de comida al día, pero gracias a donaciones de amigos, empresarios y peruanos emigrados, ahora les brinda desayuno, almuerzo y cena. El menú de este viernes fue carne guisada con arroz

El cocinero es el venezolano Brean Villegas, de 22 años, a quien lo tiene sin cuidado el llamado del presidente Nicolás Maduro para que los emigrados dejen de lavar “pocetas” (retretes) y vuelvan a Venezuela

El cocinero es el venezolano Brean Villegas, de 22 años, a quien lo tiene sin cuidado el llamado del presidente Nicolás Maduro para que los emigrados dejen de lavar “pocetas” (retretes) y vuelvan a Venezuela

“Todo trabajo es digno. Lo malo sería estar robando. Si se da la oportunidad de lavar pocetas, lo haría”, expresa.

El empresario Cobeña, que no recibe apoyo del gobierno ni de organizaciones privadas, acaba de pedir ayuda a la agencia de la ONU para los refugiados, pero mantendrá el albergue aunque no la consiga. “Les voy a dar la mano hasta donde se pueda”, dice

El empresario Cobeña, que no recibe apoyo del gobierno ni de organizaciones privadas, acaba de pedir ayuda a la agencia de la ONU para los refugiados, pero mantendrá el albergue aunque no la consiga. “Les voy a dar la mano hasta donde se pueda”, dice

(Con información y fotos de AFP)