Es habitual escuchar que Carabineros cuenta, a nivel nacional, con una fuerza efectiva cercana a sesenta mil hombres y mujeres dedicados a la función operativa. Si así fuere, el nivel de disuasión a los delincuentes sería superior al actual.

Aunque la cantidad es aproximada a la realidad, al revisar las leyes que aprobaron sucesivos aumentos de dotación, y considerando las cifras históricas de personal en funciones no operativas, existirían más de diez mil de ellos (as) en cursos de formación (aún no son carabineros), de especialización, de perfeccionamiento y de reentrenamiento, más una importante cantidad de civiles en labores administrativas.

Para un observador interesado, policías vigilando producen un efecto disuasivo en los potenciales autores de delitos y, a la vez, una mayor sensación de seguridad en la comunidad.

La experiencia comparada muestra que en países como EE.UU. y en Europa, entre otros, es notoria la gran presencia de policías vigilando, especialmente en las ciudades capitales y en otras que concentran gran cantidad de habitantes. En esos países hay un análisis racional acerca de la presencia policial, que destaca los beneficios de contar con una deseada protección del Estado, denominada “teoría de la disuasión”, expresada en este ejemplo práctico: “la policía organizó un operativo de disuasión para mejorar la seguridad pública”.

Sin embargo, en Chile hay quienes critican una mayor presencia policial, cuando resulta posible focalizar en una determinada área territorial, llegando a decir que el aumento de la planta de Carabineros, por medio de leyes, transforma al país en un Estado policial, como se escuchó de labios de quien ejerciera la Primera Magistratura de nuestro país, cuando aún no ocupaba este cargo.

Entonces, como lo han dicho altas autoridades del país, empezando por el Presidente de la República y su ministro del Interior y Seguridad Pública, la comunidad nacional clama por una mayor presencia policial para hacer frente a la violencia criminal, cuyos autores generalmente cometen delitos en grupo, usan armas de fuego y desprecian la vida de sus víctimas y la propia.

Es fácil darse cuenta de que se requiere mayor protección a los chilenos, a los extranjeros radicados y a quienes visitan el país; por lo tanto, los aumentos de carabineros es una demanda que surge de la propia comunidad y, de paso, permite dar seguridad al turismo en Chile.

Carta al diario El Mercurio de Alberto Cienfuegos B.