El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentará este martes ante el FMI las medidas con las que el Gobierno busca cerrar la brecha fiscal y llegar al déficit cero en 2019, en un intento por convencer al organismo y a los mercados de que el plan económico sigue siendo viable.

El plan con el que Dujovne volvió a ocupar el centro de la escena después de un fin de semana cargado de rumores acerca de su renuncia, fue lanzado el lunes en una conferencia de prensa en Buenos Aires. Incluye establecer retenciones hasta 2020 para todas las exportaciones argentinas y recortar gastos en subsidios al sector privado y en obra pública.

El ministro anunció seis medidas concretas para reducir el rojo fiscal:

  1.  A partir de este miércoles, cuando el decreto se publique en el Boletín Oficial, pagarán retenciones todas las exportaciones de bienes, mientras que las de servicios empezarán a tributar a partir de enero próximo. Pagarán $4 y $3 por dólar, respectivamente.
  2. Para atenuar el impacto sobre el campo, se acelerará el cronograma de rebaja de las retenciones originales. Desde este martes el poroto y los subproductos tributarán 18%, más $4 por dólar. De esta manera al dólar de $ 38,98 del lunes tributan un 28%.
  3. Se ajustará el gasto público para llegar al déficit 0 en 2019 y a un superávit de 1% en 2020.
  4. Los gastos de capital, asociados mayoritariamente a la obra pública, tendrán una baja del 0,7% como porcentaje del PBI el año próximo.
  5. Los subsidios al sector privado caerán 0,5% del PBI. Para reducir el gasto, la Nación les transferirá a las provincias los gastos en transporte.
  6. Renegociarán el acuerdo con el FMI para que en 2019 lleguen más desembolsos de los previstos originalmente para alejar el fantasma de que Argentina tendría problemas para pagar sus deudas.

“Es una suma fija para que el impacto vaya disminuyendo con el tiempo”, justificaron desde el Palacio de Hacienda.

Estas retenciones estarán vigentes hasta diciembre de 2020. Algunos pagarán $4 por dólar y otros $3 porque los productos manufacturados suelen tener un componente importado y por la suba del dólar esto acota la rentabilidad de los fabricantes. En cambio, tanto en los primarios como en los servicios ese componente importado es casi inexistente lo que, a los ojos del Gobierno, los habilita a pagar más.

Además, el Gobierno adelantó el cronograma de reducción de las alícuotas a las exportaciones de soja. Hoy, para el poroto de soja, la alícuota está en 25,5% y baja medio punto porcentual hasta llegar a 18% en diciembre de 2019. Ese cronograma cambió y la soja y sus subproductos empezarán a tributar 18% desde este miércoles. A ese 18% se le debe agregar los $4 por dólar lo que, a valores actuales, representa un 10% adicional. Así, la retención sobre el poroto de soja pasará del actual 25,5% a 28%.

En lo que resta de este año, las nuevas retenciones le generarán ingresos al fisco por $68.000 millones. Para el año próximo serán $280.000 millones, en el supuesto de que el dólar se mantenga en los niveles actuales.

La otra pata con la que se buscará equilibrar las cuentas fiscales es el ajuste. De la reducción del déficit prevista, el equivalente a 1,3% del PBI se logrará a través de mayores ingresos mientras que otros 1,4% obedecerá a una baja del gasto. Con un alza del 0,3% del PBI solo el rubros “prestaciones sociales” aumentará su participación en el producto el año próximo. Luego habrá bajas en gastos de capital (0,7%), subsidios (0,5%) y rubros varios en torno al 0,2%.

Con la baja del déficit, el objetivo es ahorrar US$6.000 millones en 2019 y US$5.200 millones en 2020.

Para justificar el ajuste con el que buscará llevar a que las cuentas públicas a déficit 0 en 2019 y a 1% de superávit en 2020, Dujovne reconoció que el Gobierno “cometió errores”. “En nuestro afán de balancear todos los objetivos dejamos descubierto el flanco fiscal tal vez en demasía”, señaló.

Estos errores obligan a Dujovne a renegociar el acuerdo con el FMI, para lo cual este martes se reunirá con sus autoridades en Washingon. Ahora el plan es acelerar los desembolsos de fondos previstos originalmente para 2019, 2020 y 2021 a “una fecha más próxima”. El objetivo de esto es darles certeza a los mercados –que huyen de los bonos argentinos– de que no hay chance de caer en default.

Según Dujovne, si el FMI accede a este trato “se despejará cualquier tipo de duda”. Los desembolsos previstos en el acuerdo original para esos años suman US$29.000 millones, pero Dujovne no precisó cuánto le pedirán al FMI para cerrar el frente financiero de 2019. “Lo vamos a discutir con ellos”, dijo el funcionario que en la noche del lunes partió hacia Washington.

En medio de los rumores que corrían antes de la presentación de las medidas, se filtró un Power Point que contenía los anuncios de retenciones más otros que finalmente no se hicieron, como el congelamiento de la rebaja de aportes patronales. Allí también se establecía una pauta de inflación de 42% para este año con una caída del PBI de 2,5%.

En la conferencia, el ministro dijo que esas proyecciones eran “documentos de trabajo” que habían estado analizando, pero no los confirmó ni los desmintió. Y señaló que “la recesión de este año será mayor”. Hasta la semana pasada, Dujovne hablaba de una caída de la actividad del 1% en 2018 y de una recuperación en el año próximo. Este lunes dijo que el crecimiento de 2019 “será menor al esperado”. Y se negó a a dar pronósticos sobre lo que ocurrirá con la inflación: “Lo estamos revisando”. 

Mensaje al mercado

Después de semanas en las que inversores y analistas reclamaron que el Gobierno explicara claramente cuáles son las necesidades financieras de este año y el próximo, el Ministerio de Hacienda salió a mostrar los números. Según el equipo de Nicolás Dujovne, sólo haría falta emitir nueva deuda por US$400 millones este año y por US$2.500 millones el año próximo, que buscará en el mercado doméstico.

Con estos números buscan mostrar que pese a que el riesgo país sea alto –el lunes cerró en 771 puntos– el cumplimiento de las obligaciones no está en riesgo. Y si el nuevo acuerdo con el FMI avanza, esas emisiones podrían ser aún menores.

Desde que en abril pasado se desató la crisis cambiaria en la Argentina, la desconfianza de los inversores, sobre todos los extranjeros, acerca de la “sustentabilidad” del programa financiero fue en aumento. Tras la breve calma que generó el anuncio del acuerdo con el FMI y su respaldo con una línea de crédito de US$50.000 millones, las turbulencias regresaron.

Ahora la bala de plata que se juega el equipo económico es pactar con el FMI un adelanto de los desembolsos que estaban previstos para los próximos tres años para mostrarle al mercado que Argentina tiene todos los dólares que necesita para afrontar los vencimientos de este año y los del próximo.

Con el nuevo plan económico que prevé mayores ingresos por retenciones y un fuerte ajuste del gasto, el Gobierno se alinea detrás de la meta del déficit primario en cero. Y sobre este supuesto hace sus proyecciones financieras para llegar a la reunión de este martes con Christine Lagarde, la directora del FMI, con los números ordenados. Dujovne va a pedir que le adelanten los fondos, pero a la vez quiere mostrar que la situación sería mucho más prolija de lo que el mercado cree.

Horas antes del viaje a Washington de Dujovne y su trío de asesores (Guido Sandleris, Rodrigo Pena y Santiago Bausili), Hacienda difundió los detalles del programa financiero. Esas proyecciones están construidas con el acuerdo con el FMI tal como está hoy, es decir, sin prever que se adelanten los desembolsos del trienio que viene. Y con un dólar a $38.

Entre septiembre y diciembre, las necesidades de financiamiento que Hacienda calcula son de US$17.000 millones. Y las fuentes previstas aportarán US$20.900 millones. Allí se computa el desembolso ya pactado con el FMI para este cuatrimestre por US$5.300 millones, otros US$2.300 millones de organismos multilateralesy la refinanciación de los vencimientos que están en manos de inversores institucionales, que suman US$5.000 millones. De este último punto, los funcionarios aseguran que tienen todo pactado, y sólo les quedan por emitir US$400 millones.

Para 2019, las necesidades y las fuentes de ingreso coinciden en US$28.300 millones. Si esta premisa se cumple, se llegaría al equilibrio fiscal primario. Pero en de la cuenta financiera, donde miden el impacto de los intereses de la deuda, el déficit sería de 3,2% del PBI.

Entre las fuentes de financiamiento se cuentan los US$11.700 millones ya acordados con el FMI, otros US$4.400 millones de organismos internacionales y US$12.000 millones de financiamiento privado.

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