Mauricio Macri y su par estadounidense, Donald Trump, mantuvieron este martes una charla por teléfono de unos 15 minutos, en medio de las negociaciones que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, lleva adelante con el Fondo Monetario Internacional.

Tras la llamada, la Casa Blanca emitió un comunicado con palabras del propio Trump, quien dijo que el presidente argentino “está realizando un trabajo excelente frente a esta situación económica y financiera muy difícil” que atraviesa la Argentina.

El presidente de Estados Unidos empezó su mensaje tras la conversación reiterando “el fuerte apoyo delos Estados Unidos a la Argentina en este momento”.

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“Confío en el liderazgo del presidente Macri y firmemente lo apoyo en su compromiso con el FMI para fortalecer las políticas financieras y monetarias de la Argentina para impulsar sus desafíos económicos actuales”, añadió.

El republicano recordó además que la Argentina “es un socio estratégico histórico de Estados Unidos y un importante aliado extra OTAN”.

Durante el diálogo telefónico, Macri le dio detalles de la situación que atraviesa el país y de la reunión que el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, mantendrá en Washington para renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Según las fuentes, Trump estaba “muy informado” de la problemática económica argentina.

La llamada es otro de los apoyos que el presidente estadounidense viene dando a la Argentina, uno de sus principales aliados hoy en esta región. La comunicación telefónica fue solicitada a Washington por Macri a través de su equipo de exteriores, pero fue Trump quien lo llamó este martes a la mañana.

Lo mismo confirmó al rato el ministro del Interior Obras Públicas y Vivienda , Rogelio Frigerio, quien acompañado por el canciller Jorge Faurie señaló a los periodistas acreditados en Casa Rosada:  “Nos informó el Presidente, que antes de la reunión de gabinete mantuvo una conversación bastante extensa con el presidente de los Estados Unidos, que lo llamó para manifestar su apoyo en este momento complejo que está viviendo la Argentina y en el marco también de la visita del ministro de Economía Dujovne a Washington.”

Luego reiteró: “El presidente de los Estados Unidos le manifestó a nuestro gobierno, el apoyo total a las gestiones que está llevando a cabo Dujovne”

Se sabe también que el presidente Trump expresó que está al tanto de la coyuntura de la Argentina y aceptó la invitación del presidente Macri a realizar una visita de Estado en noviembre próximo, en el marco de la Cumbre de Líderes del G20, en Buenos Aires.

Sentada en el bordillo de la acera del centro de Caracas, una chica espera a que alguien le compre un combo de maquillaje: base, rimel y lápiz de ceja, todo por tres dólares. Los taxis, los vendedores de verduras, los restaurantes, los buhoneros (vendedores callejeros), los supermercados, los peluqueros, las cafeterías y los hoteles aceptan dólares. “La mitad de los clientes paga en dólares”, dice un vendedor de verduras del mercado de Quinta Crespo.

Para fijar los precios de cada día, todo el mundo consulta en su móvil el valor del dólar a las nueve de la mañana en las webs extraoficiales monitordolar.com o dolartoday. Hace algunos años, el Estado prohibía a los medios hablar del “dólar paralelo” porque era como mencionar el nombre del asesino. Hoy, hasta el Banco Central de Venezuela ofrece cada día el precio del dólar. Años de lucha contra el imperialismo, para acabar siendo dominados por un papel que dice dólar.

“El bolívar es la moneda más devaluada del mundo”, dice Pedro Palma, economista, director de Ecoanalítica, y profesor emérito del Instituto de Estudios Superiores de Administración. En los momentos en que se escribe esta crónica, el dólar ha alcanzado un promedio de un millón de bolívares. “Si se le añaden los ocho ceros que le quitaron a los billetes entre Chávez y Maduro, son cien billones de bolívares de los que existieron hasta diciembre de 2007”. Cien billones, un dólar.

Según el informe “El gasto público social durante los períodos presidenciales de Hugo Chávez: 1999-2009”, de Carlos Aponte Blank, en la década antes de que llegara Chávez, el gasto social anual equivalía al 1,5% del PIB. Con el comandante, casi se cuadruplicó: llegó a más del 5%. Esa era la parte buena.

La parte mala era financiarlas. Hugo Chávez recurrió al Banco Central de Venezuela. En las democracias avanzadas, los bancos centrales son independientes de los gobiernos para evitar la tentación de los gobernantes de “darle a la maquinita del dinero”. ¿Por qué? Porque hay una relación directa entre a masa de dinero y la inflación: si el dinero crece a más velocidad que la producción de bienes y servicios, estos últimos suben de precio. Por decirlo de forma sencilla: si hay tres personas y un solo pan, el panadero aceptará la oferta más alta. Eso se llama inflación.

El mecanismo que se puso en marcha en tiempos de Chávez era el siguiente: el Estado venezolano emitía bonos y el Banco Central le compraba esos bonos de forma masiva. Con el dinero recibido por el BCV, el estado pagaba las pensiones, a los contratistas de obras públicas y otros gastos para su política social. Esos pensionistas y empresas, a su vez, depositaban sus ingresos en los bancos. “Y los bancos lo prestaban y expandían la oferta monetaria”, dice Palma. Crearon dinero. Además, el gobierno obligó a PDVSA, la petrolera nacional, y al Banco Central a transferirle dinero a un fondo llamado Fonden, del que Chávez dispuso sin ningún control ni auditoría.

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