La existencia de un misterioso y escurridizo noveno planeta en nuestro Sistema Solar, más allá de Júpiter, podría ser demostrada muy pronto. Así al menos lo afirma un estudio de la Universidad de Michigan publicado el pasado mes de junio.

Según la investigación, el objeto distante 2015 BP519, que fue detectado en 2014 por Instituto de Tecnología de California (Caltech, por su acrónimo en inglés), podría tener el tamaño de un planeta enano. “No es una prueba de que el noveno planeta exista, pero yo diría que la presencia de un objeto como este en nuestro Sistema Solar refuerza la teoría [sobre el mismo]”, asegura David Gerdes, astrónomo de la Universidad de Michigan y coautor de dicho artículo.

Michael Brown, astrónomo del Caltech, dijo sentirse “eternamente optimista” ante la posibilidad de que alguien encuentre pronto dicho planeta, si bien los expertos aseguran que podría ser ‘invisible’ para los telescopios existentes en la actualidad.

“Podría estar en los helados bordes exteriores de nuestro Sistema Solar, escondiéndose en la oscuridad, pero sutilmente tirando de las cuerdas detrás de la escena”, sostiene la NASA, sugiriendo que “estira las órbitas de cuerpos distantes, tal vez incluso inclinando todo el Sistema Solar hacia un lado”.

Según Surhud More, astrónomo de la Universidad de Tokio, “cada vez que tomamos una foto existe la posibilidad de que el noveno planeta esté en la toma”, declaró el pasado domingo a The Washington Post.

¿Un planeta fantasma?

Los investigadores detectaron un objeto rocoso distante que —sugieren— fue empujado a “una órbita extraordinaria” por la atracción gravitacional de un planeta desconocido. Según ellos, esto refuerza la teoría de que el planeta número nueve de nuestro Sistema Solar existe.

El noveno planeta fue teorizado por un grupo de expertos del Caltech en 2016, a raíz del descubrimiento de una serie de objetos helados en los bordes del Sistema Solar que presentaban órbitas inclinadas. A raíz del hallazgo sugirieron que las órbitas de estos bultos de hielo, llamadas objetos transneptunianos (TNT), se deformaron por la atracción gravitacional de un noveno planeta en nuestro sistema planetario.

Los objetos tenían órbitas elípticas que apuntaban en la misma dirección y estaban inclinadas 30 grados “descendentes” en comparación con el plano en el que los planetas giran alrededor del Sol.

No obstante, la comunidad científica sigue sin tener pruebas suficientes para corroborar al cien por cien la existencia de dicho planeta, por lo que las investigaciones sobre este cuerpo celeste siguen activas. Entre las herramientas utilizadas se encuentra el telescopio Subaru, que está localizado en el Observatorio Mauna Kea en Hawái (EE.UU.).

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